Psicología

Alba Ortiz: “Los psicólogos no solo sirven para dar consejos”

Por Ángel Martínez | @ajmm88 

ALBA - Psicóloga - Subir1

Alba Ortiz Almansa, licenciada en psicología y bailarina profesional de Danza Española. Desde siempre le interesó el mundo del deporte, en especial el fútbol, y por ello no dudó en formar parte del Calavera C.F.  Por motivos ajenos al deporte, dejó de formar parte del Calavera y se centró en otros asuntos profesionales. Pese a no formar parte ya del cuerpo técnico, la joven sevillana sigue recordando los buenos años que pasó en el club y todo la experiencia que recolectó en las tres temporadas que estuvo. A su vez, tuvo palabras de agradecimiento al ex presidente del Calavera, Valeriano Amaya, fallecido recientemente, al actual presidente del club, Manuel Díaz, y a los que fueran sus entrenadores durante su estancia en el club, Julio Roblas y Rafa Ruiz. 

Empezando con las preguntas… ¿La psicología, siempre hablando desde el ámbito del deporte, tiene su lugar correspondiente o está minusvalorada?

Está muy poco valorada, me explico. Es algo muy elitista, como que solo los grandes deportistas requieren un psicólogo. Y, desde mi perspectiva, desde la categoría base del deporte [no solo en el fútbol] es donde se tiene que empezar, porque es donde se aprende lo que es el deporte en sí. Luego, si no lo quieres llevar al alto rendimiento, pues no lo lleves pero el ejercicio en sí, si lo quieres llevar a nivel competición y a nivel elitista, que es cuando se aprende, es donde tiene [el deportista] que empezar a sacarle el partido a su rendimiento, a su potencial, y a todas las habilidades psicológicas que pueda tener. Entonces creo, en referencia a la psicología, está muy poco valorada realmente. Vamos, la psicología siempre ha estado estereotipada [por la sociedad] como los ‘locos’.

Esto no sucede en Estados Unidos.

Sí, pero porque las fuentes de la psicología son Estados Unidos y Alemania. Donde se da [la psicología] es en Suiza, Alemania, centro Europa. Luego, se trasladó a los Estados Unidos y allí, por consiguiente, fue un gran ‘boom’. Entonces, la importancia que ellos le dan a la psicología… Vamos, yo creo que todo el mundo, independientemente de que tenga o no un problema, debería de tener un psicólogo, porque te ayuda a sacarte partido y a tener las herramientas suficientes para poder llevar a cabo una vida, totalmente adaptada, lo más poco problemática posible. No sé si me estoy explicando…

Sí, claro, totalmente…

…Entonces, dentro del deporte que exige una competición, una presión tanto física como mental, en cuanto más partido le saques a tu potencial, tanto físico como capacidad psicológica, será mejor.

¿Influye el ambiente en el que se rodean las personas, vamos los deportistas? Es decir, España, a diferencia de otros países como Bélgica, Alemania o Suiza, las personas salen más a la calle. Es decir, se relacionan más entre ellas y por lo tanto, renuncian a ir al psicólogo porque prefieren contar sus problemas a sus amigos más cercanos. ¿Hasta qué punto puede llegar a influir?

Sí… el hecho de que nosotros tengamos una amplia red social, influye evidentemente porque somos más abiertos. Pero, realmente, tu amigo no es un psicólogo y, por lo tanto, tu amigo no sabe cuáles son las técnicas, cuáles son las herramientas, qué es lo que realmente necesitas… Entonces, sí es verdad que por nuestra manera de ser, por la vida que llevamos aquí [en España] nos tomamos las cosas de una manera, totalmente diferente a otras culturas, ya sea por el sol, por la historia de tal sitio, etc. Pero, también influye que percepción tiene cada uno de esa red social, es decir, quizá cree que tienes muy buenos amigos y la realidad es que no tienes amigos reales, a lo que denominamos un amigo cercano, un amigo íntimo. Por lo tanto, dependen tantísimas cosas que no se puede, o no se podría, establecer una regla general.

Hasta qué punto es positivo confesar a un amigo personal ciertas cosas o hasta qué punto es mejor guardártelo e ir a un especialista.

Tú a tu amigo le puedes confesar lo que tú quieras, siempre y cuando ese amigo sea de tu confianza y no te traicione. Otra cosa, muy distinta, es que tú amigo sepa o no qué hacer con lo que tú le has contado.

Bueno, pero hasta qué punto es mejor acudir al especialista…

Eso va a depender en función del alcance del problema. A ver, se puede preguntar una persona, ¿cuánto de mal estar me genera el problema que tengo?, ¿es una cosa amplia que afecta a todos los ámbitos de mi vida?  Entonces, el alcance que tiene el problema es lo suficientemente grave como para ir a un especialista. Sí, tu alcance es lo suficientemente leve, como para que solo te afecte a un ámbito o que te afecte ambos ámbitos pero de manera sencilla y muy simple, pues entonces no es necesario acudir a un especialista y te la puede resolver un amigo con un buen consejo.

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¿Qué diferencias existen entre la psicología general y la psicología deportiva?

A ver… la psicología [general] abarca muchos campos; desde la neuropsicología hasta la psicoterapia de todo tipo de variedad. Entonces, es verdad que la psicología de la actividad física y del deporte tiene unos objetivos bastante diferentes a los que se encuentran en otro tipo de psicología. Especificando en el fútbol, que es un equipo de cooperación, y no individual, hay tres poblaciones en las que hay que actuar; sobre el jugador individual, sobre el equipo y con el entrenador. Entonces, tienes tres objetivos, digamos, tres campos sobre las que actúas y luego, diferentes objetivos entre ellos, además de las interacciones, porque el equipo funciona como tal pero está compuesto por la interacción de los diferentes jugadores. Y luego, también con las interacciones que existen entre los jugadores y el entrenador. Entonces, es algo más complejo que trabajar con una sola persona.

Vamos, que es más complicado trabajar con un equipo de fútbol que con un tenista.

Claro. En el caso del tenista, se trabaja con el propio deportista y con el entrenador. Mientras, que en el caso del fútbol o de deportes de cooperación, se trabaja con la interacción de esos deportistas entre ellos, del equipo como grupo y luego la interacción de todos ellos con el entrenador. O sea, que tienes más donde trabajar.

El psicólogo trabaja con pacientes. Sin embargo, cuando el término se acuña a la psicología deportiva, se obvia el término anterior y se dice que se trabaja con deportistas. ¿Por qué?, ¿qué diferencias hay?

En este caso siempre ha habido una controversia en cómo se denomina al usuario de la psicología, ¿entiendes? Quizá, el término pacientes hace más referencia a enfermedad. En el caso de clientes, es un término algo más usuario, como más ‘yo te pago y tú me das un servicio’.

Sí, pero en España que la psicología está muy, diríamos, estereotipada, como se denominaría…

Eso depende a que rama de la psicología te acercas.

En referencia al deporte.

En cuanto al deporte siempre [yo al menos] he utilizado términos como: el jugador o el deportista. Porque ni te pagan por un servicio ni es una enfermedad, porque no estamos en un ámbito clínico. Por lo tanto, se utiliza esa palabra general para hacer mención al usuario del psicólogo.

¿Qué tipo de consejos se le da a un deportista que es evidente que ha bajado su rendimiento debido a una cuestión mental y no física?

Todo depende de la causa. Los psicólogos no solo servimos para dar consejos, somos algo más que la desconoce o no quiere entender.

Tendréis una serie de herramientas, ¿no?

Claro. Esas herramientas se utilizan en función de cuál es el problema, de cuál es tú visión del problema y de cuáles son los recursos. ¿Por qué? Porque yo trabajo con tus recursos no con los recursos que yo tenga ya que el problema eres tú [en referencia al paciente o deportista] no yo.

¿Qué rol optáis ustedes?

En mi caso, siempre me han tratado como una persona que se encuentra dentro del cuerpo técnico. Entonces, eres una persona que tiene que estar con el suficiente respeto, ya que eres un profesional que está trabajando por y para ellos, pero ellos también tienen que ganarte tu confianza, entre comillas, para que ellos recurran a ti, para que confíen en ti, y para que sepan que lo tú le estás diciendo sirve y que sí hacen lo que tú dices, si siguen tus pautas ellos pueden mejorar su rendimiento.

Y el trato que hay entre el deportista y el psicólogo, ¿es cercano o hay barreras?

La barrera está donde tú quieras ponerla, simplemente. Pero siempre, en el ámbito deportivo es más cercano que si vas a una consulta. En una consulta siempre existe esa barrera de ‘yo soy el psicólogo y tú el paciente’, hay una mesa de por medio y otras corrientes que no utilizan una mesa pero si existe una barrera. Sin embargo, en el ámbito deportivo hay que tener en cuenta que nosotros [los psicólogos] no trabajamos en una consulta como tal. Para empezar, nosotros tenemos nuestro despacho pero a su vez nosotros trabajamos en el vestuario, en el campo, en la banda, etc.

¿Entráis en el vestuario?

Sí.

¿Antes de un partido?

No, yo estoy presente pero yo soy observadora en todo momento. Yo voy a los entrenamientos, voy a todos los partidos, entro dentro del vestuario para la preparación del partido, etc. Es súper importantes la comunicación no verbal de los jugadores, porque muchos jugadores tienen reparos a contarte lo que está pasando pero sin embargo tú lo ves cómo actúan, es decir, a quién se acerca, cómo reacciona, cómo le habla a una persona, al entrenador, entre otras cosas. Entonces, la observación es una herramienta importantísima en la psicología deportiva. Cuanto más tiempo pases con los jugadores, cuanto más tiempo los veas más información tienes de ellos.

Además, en una plantilla puede haber entre 22 y 25 jugadores y una persona no tiene tiempo material para tratarlos uno a uno, es imposible. Entonces, necesitas sacar información de dónde sea por lo tanto una de las herramientas que proporciona esa información es la observación.

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A los futbolistas, ya que no le llamas clientes, ¿les sacas su diagnóstico de manera individual?

Un diagnóstico es cuando una persona tiene un trastorno o tiene un cuadro sindrómico, es decir, una serie de síntomas o signos, que conforman el cuadro sindrómico. Por tanto, dicho cuadro sindrómico, te dice que tal persona tiene los síntomas de un trastorno obsesivo compulsivo, por ejemplo. Pero vamos, estamos hablando de palabras… ¡Muy mayores!

¿La psicología que le aporta al deportista y el deportista a la psicología?

La psicología al deportista, sobre todo, como he comentado antes las herramientas para conocerte a ti mismo: qué necesitas, qué tienes, qué puedes potenciar, qué necesitas incrementar, cosas que tienes que quitar de tus hábitos, etc. Es decir, se trata de hacer, digamos, como un chequeo de las cosas que necesito quitar para poder exprimir [al deportista] al máximo. Al fin y al cabo, se trata de sacar al deportista el mayor potencial que tenga y llevarlo al máximo nivel. Entonces, todo lo que yo pueda aportar al deportista, como psicóloga, para que éste compita al máximo rendimiento es de lo que se trata.

Por lo contrario, lo que el deportista aporta a la psicología es la oportunidad de aplicar el conocimiento que tengo, al menos en mi caso, sobre una persona que sirve y luego seguir avanzando e investigando en cómo obtener mejores resultados y mejores herramientas.

¿Hasta qué punto cogen confianza los deportistas contigo por tu labor de psicóloga?

Dependen de la persona.  En mi caso, hay personas que me han considerado como su hermana mayor, me contaban cosas de su vida diaria. Situaciones como: “me he peleado con mi novia”. Vamos, cogen tal confianza contigo que no es recomendable, ya que ese no es mi rol. Yo no soy una consejera  pero el problema es que ellos te ven como una amiga, entonces se sientan contigo y te cuentan sus problemas.

Al final acabas ejerciendo de terapeuta.

Bueno, es que un psicólogo es un terapeuta.

¿Pero no hay diferencias?

Sí, hay diferencias. Pero al terapeuta se acude, o al menos desde una primera concepción, cuando los problemas son personales. Pero vaya, al fin y al cabo el deportista se lleva sus problemas de su casa al campo y a los entrenamientos, y eso afecta a su rendimiento. Entonces, nuestro objetivo es que afecte lo mínimo en su rendimiento, ya que es uno de los objetivos marcados por los psicólogos.

¿Cuáles son los objetivos que deben marcarse los deportistas?

Los objetivos deben ser reales y asequibles. Es decir, un equipo que está último en la clasificación y quedan tres partidos, es obvio que no puede ganar la liga. Pero sí que es alcanzable que en vez de quedar en el vigésimo puesto pues quede en el quinceavo, por ejemplo. Entonces, los objetivos tienen que ser a corto plazo, reales y alcanzables.

A su vez, eso mismo lo tiene que asimilar el propio deportista, ¿no?

Hay un compendio. Es decir, a la hora de poner objetivos siempre hay que ponerlos tanto individuales como grupales. Cuando se trata de poner objetivos, consultamos con los jugadores para saber su opinión de primera mano y conocer qué piensan sobre los posibles objetivos u retos a corto plazo.

Es positivo ‘siempre’ imponer una serie de objetivos

Siempre que sean reales y asequibles sí, Por ejemplo, un jugador que se lesiona y tiene una lesión de tres semanas, ¿no? El jugador no puede ponerse el objetivo de recuperarse en tres semanas, llegar, ser titular y hacer el partido de su vida, porque eso no va a pasar.

En vez de una lesión de tres semanas, cómo se trataría una lesión más duradera, de 6 meses por ejemplo.

Se trata igual, simplemente que los plazos son más largos. Hay que plantearse, ¿tú objetivo ahora mismo cuál es? Rehabilitarte, ¿verdad? Una vez que un deportista se recupere, en los plazos establecidos, y se integre otra vez a la competición, tu primer paso tiene que ser, entre otras cosas, recuperar la forma, integrarte de nuevo en el equipo, ganarte la confianza del entrenador y por último, volver a salir de titular. Es decir, hay unos pasos a seguir, uno no puede llegar el último y ponerte el primero.

¿La ausencia de psicólogos en el deporte disminuye notablemente el rendimiento del deportista?

La relación es inversa, te explico por qué. No es que si no hay psicólogos no hay buen rendimiento es que sí hay psicólogos el rendimiento es mejor. Por lo tanto, la relación es totalmente inversa, porque hay muchísimos jugadores y equipos que tienen un buen rendimiento y no tienen un psicólogo. ¿Por qué? Porque quizá tengan un entrenador que tenga las habilidades y las herramientas suficientes para llevar el equipo, porque los jugadores estén lo suficientemente cohesionados y tengan mentalmente buenas habilidades, estupendo. Pero sí es verdad, que todo es mejorable y es recomendable que haya un psicólogo que sepa sacarle partido a eso que es mejorable.  [22.56]

¿El entrenador de fútbol es mejor psicólogo que el propio profesional?

Aquí hay que hacer una distinción. Nosotros, las veces que nos dirigimos a los jugadores nos dirigimos siempre en aspectos psicológicos porque el entrenador no puede hacer ese cargo por desconocimiento de la materia. Entonces, nosotros actuamos sobre el entrenador para que sea él el que hable con los jugadores sobre temas técnicos, tácticos e incluso de motivación. Es decir, hay entrenadores que son muy motivadores y que ejercen su papel de motivador fantásticamente bien. Entonces, ahí nosotros, si no necesitamos actuar sobre esa carencia, no actuamos.

¿Alguna vez te has encontrado con un conflicto de intereses con el entrenador?

A mí, gracias a Dios, no me ha sucedido en mi caso pero si me lo he encontrado en casos de otros compañeros. Yo he tenido dos entrenadores fantásticos: Julio Doblas y Rafael Ruiz, que han sido brillantes. Y siempre han sabido valorar lo que yo les he dicho y siempre lo he justificado que lo han entendido y lo han llevado a cabo. Pero, por otra parte, sí que conozco el caso de entrenadores que o no entienden el valor que realmente tiene el psicólogo o tergiversan tus palabras para llevárselos [a los jugadores] a su terreno y manipular, digamos, tus palabras para hacer realmente lo que ellos quieren.

¿Cuántas personas, en el ámbito de la psicología, son las adecuadas para llevar un equipo de fútbol?

A ver, yo siempre he estado sola y realmente no he echado en falta nunca a nadie. También es verdad que cuando tienes a otra persona, tienes una segunda opinión, dos observadores hacen que la información sea más consistente y objetiva, y además lo que uno no ve, lo ve el otro. Pero, por otro lado, es muy positivo que la información vaya siempre por un canal, es decir, que siempre sea la misma persona el punto de información, la persona a la que acudir.

¿Qué hay en la mente de esos futbolistas que muestran su ego de cara al público? ¿Se creen superiores?

Ahí está la controversia de que no es que se crean superiores sino es que lo son. Es que son jugadores [Ej. Cristiano Ronaldo] que su rendimiento es espectacular, superlativo. Entonces, ellos se ven con la potestad, diríamos, de coger y callar a un estadio de 40.000 ó 50.000 personas.  Y encima, si lo hace, lo van a aplaudir en los periódicos.

¿Y eso es bueno para el rendimiento del deportista?

Claro, siempre que esa persona sea capaz de soportar esa presión y el día que caiga no rinda al máximo nivel, no le afecte.

¿Qué herramienta utilizáis en la psicología deportiva?

Trabajamos mucho con la estructuración cognitiva en cuanto a trabajar con creencias irracionales, trabajar con cuáles son los objetivos. También trabajamos, dentro de la autoestima para considerar cuáles son los puntos débiles o fuertes del deportista, por ejemplo. Y, a partir de ahí, establecer objetivos. También se trabaja con los reforzamientos, es decir, reforzar lo positivo e intentar extinguir lo negativo. Y también, ampliando un poco el campo, con el apoyo de los compañeros.

¿Hay roles en los equipos?

¡Claro!…

¿Cuáles son?

Está el rol del líder, que normalmente coincide con el rol de capitán, o puede que no. También está el rol del gracioso, el que hace las gracias y cuenta los chistes dentro del vestuario. Es el que le saca una sonrisa a todo el mundo cuando están desanimados.

También estará el ‘rol de estrella’, ¿no?

Claro, pero este último año no he tenido, por primera vez en tres años, un equipo con una estrella.

¿Él sabe que es la estrella?

Sí, él es consciente de que es la estrella porque la gente lo trata como tal, como una estrella.

¿Y cómo funciona el rol de líder y el de estrella con el canterano que acaba de llegar?

Eso depende del líder y la estrella. Si éstos acogen al canterano, le dicen que este es tu equipo y tú eres uno más y vamos a apoyarte, estupendo. El problema radica, si el líder o la estrella le hacen el vacío al nuevo, entonces el proceso de adaptación es muy complicado.

En un primer contacto con un deportista, ¿cuáles son las herramientas para conocerlo?

Normalmente, en un primer contacto, se habla con ellos para conocer cuál es su historial deportivo; por cuáles equipos ha pasado, que experiencia ha tenido dentro de sus equipos, si han sido positivas, negativas, cómo le ha afectado, qué éxitos o fracasos ha cosechado, etc. También, una cosa muy importante, es preguntarle por qué juega, preguntarle: ¿tú has venido aquí por echar el rato o porque es tu pasión y tu vida jugar al fútbol?

¿Y qué te contestan?

Depende de la persona. Cuánto más mayores son, prima más la vocación porque cuesta mucho trabajo los entrenamientos, el esfuerzo físico, compaginarlo con los estudios, entre otras cosas.

¿Hay deportistas que no hablen mucho en el vestuario pero luego con el balón si hablan?

Sí, hay muchos niños que no cruzas apenas palabras con ellos, por timidez más que nada. Sin embargo, cuando llegan al campo la comunicación no verbal es súper importante, es decir, cómo reaccionan, como se adaptan a los cambios. Es que en un partido pueden pasar tantas cosas y hay que adaptarse rápidamente a tantos cambios, que en función de cómo [ellos] se adapten, están mostrando de cómo son realmente, entonces se obtiene mucha información solo por observarlos.

Entonces, en referencia a la forma de ser, el deportista y la persona que realmente es, son distintos, ¿no? 

Algunos concuerdan, tanto jugando como fuera del terreno de juego. Un ejemplo es los capitanes; son capitanes tanto dentro como fuera del campo, pero hay capitanes que son callaítos dentro del vestuario y luego dentro del campo son leones. Sin embargo, hay otros capitanes que son tanto en el vestuario como en el campo, auténticos leones y si te tienen que decir algo te lo dicen sin ningún pudor.

¿Hasta qué punto son importantes las vacaciones en un deportista?

Los jugadores están sometidos a una gran presión, por todo el dinero que generan, por todo lo que implica un buen resultado, eso es una mochila que llevan detrás, por lo tanto necesitan un paréntesis, es decir, como una vía de escape para realizar otras cosas, disfrutar, reír y olvidarte, un poco, de los problemas, es muy positivo. Además, luego cuando vuelves a la presión lo ves desde otra perspectiva, con energías recargadas, desde otro punto.

¿En qué factores cotidianos o familiares actúa el psicólogo en un deportista?

Nosotros actuamos, sobretodo, en rutinas como por ejemplo: hábitos del sueño, súper importante, hábitos alimenticios, más de lo mismo, y no metiéndonos en terrenos del nutricionista o del dietista, que los hay.

¿Por qué decidiste la especialización en el deporte?

Soy graduada en Danza Española, por lo tanto me gustaba mucho la idea de aunar el conocimiento de la psicología con la actividad física. Se me ofreció la oportunidad de entrar en el fútbol y lo he considerado una oportunidad bastante positiva para mí,  para mi experiencia tanto como bailarina como de psicóloga para poder aunar varias disciplinas.

¿Qué formación tienes hasta la fecha?

Pues soy licenciada en Psicología y además, tengo el Grado Medio de Danza Española y los tres años en el Calavera.

¿En el Calavera te has topado con algún obstáculo?

Me he encontrado con varios; el primero es que soy mujer, y  es un obstáculo que lo he tenido que vencer, no en mi propio club, sino en otros clubs. He tenido que justificar, más de una vez, que estoy trabajando en el Calavera como psicóloga para poder tener acceso a los partidos.

Me he topado con personas que no entienden cuál es el papel de la psicología en el fútbol. A veces, me he encontrado con personas que me han dicho ¿tú eres la utillera? Porque no cabe la posibilidad de escribirme en acta como psicóloga, yo siempre he tenido ficha de delegada o de encargada de material para poder sentarme dentro del vestuario o dentro del banquillo en competición, sino no me dejaban sentarme.

¿En estos tres años has tenido alguna anécdota que quisieras destacar?

Sí. Una fue cuando estuve trabajando con un jugador muchísimo tiempo Éste tenía problemas bastante graves. Y cuando ese jugador se recuperó y volvió a jugar, cuando hizo gol, vino hacia mí y me lo dedicó. Eso me encantó, la verdad. Eso es una cosa que me llevo para mí para siempre.

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¿Qué opinas de las Redes Sociales? ¿Es útil en el ámbito de la psicología?  

La verdad es que no le he encontrado demasiado uso en un sentido constructivo. Si es verdad, que nosotros hemos tenido mucha comunicación vía Twitter o vía WhatsApp, entre los propios jugadores y el equipo técnico al completo, lo cual ha hecho que la comunicación haya sido fluida. También, hay jugadores que han hecho uso de estas herramientas para contactar conmigo de manera personal, y yo siempre he tenido las reticencias de usas estas herramientas para hablar cosas personales por ahí, prefiero hablarlo en persona.

Brevemente, ¿qué es el coaching deportivo?

Coach o coaching, significa asesoramiento, por lo tanto estamos hablando de lo mismo. Simplemente es, una manera comercial que se le ha dado al término para poder sacar adelante la profesión más al comercio, como el Community Manager al periodismo, por ejemplo.

¿Es psicólogo el que ejerce el coaching deportivo?

Debería, debería serlo. Un coaching deportivo debe ser multidisciplinar, es decir; tiene que tener información psicológica, económica y deportiva. Yo, por ejemplo, no podría ser un coaching deportivo porque yo no tengo una serie de conocimientos deportivos o económicos que son positivos para el jugador. Pero una persona que tenga esas formaciones sí será un buen coaching deportivo.

Para culminar, ¿qué le recomendarías a los jóvenes deportistas?

Pues… que confíen mucho en ellos mismos, en las posibilidades que tienen y que busquen un objetivo claro, un objetivo que sea real y alcanzable, y que luchen por ello hasta el final.


Fotografías (1, 3 y 4) proporcionadas por Alba Ortiz
Fotografía (2) realizada por Jose Antonio Pérez Lunar

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