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La cronología de un Clásico

El morbo estaba servido desde el momento que Zinedine Zidane le negó al Barcelona el pasillo. El francés se excusaba con que el equipo de Ernesto Valverde se negó a hacerle el pasillo al conjunto blanco en diciembre, cuando el Barça arrasó en el Bernabéu (0-3) a un Madrid que venía de ganar la Copa del Mundo de Clubes.

Ahí empezó una disputa innecesaria, que la prensa masificó, como de costumbre, entre los dos colosos de España, entre dos entidades históricamente rivales, y que han demostrado al mundo entero, unos primeros y otros después, una imagen nula de lo qué es y debe significar el deporte.

Carles Puyol ya lo dijo en 2008: “Como culé no quiero hacerle el pasillo al Madrid, pero como deportista hay que reconocer al campeón”, fueron, más o menos, las palabras del ex capitán del Barcelona, homenajeado por el Athletic el pasado sábado y ejemplo a seguir por todos los que aman este deporte. El Barça, primero, y el Madrid, después, tienen que aprender del ex defensa culé.

Dejando el morbo del pasillo, en el verde pasó de todo: leña por los cuatro costados, un Barcelona indeciso con la pelota, un Madrid venido arriba y un árbitro desastroso, que perdió el control del partido a las primeras de cambio. La primera parte se saldó con numerosas amarillas y una roja directa a Sergi Roberto que dejó al Barcelona en inferioridad toda la segunda parte.

Minutos antes de la expulsión de Sergi, el árbitro no vio una entrada sin balón de Bale que para muchos marcó el partido. El galés se libró de la roja (no le echó ni amarilla) y acabó siendo decisivo para los blancos porque su gol impidió la victoria culé.

No obstante, antes de la no expulsión de Bale y de la roja a Roberto, llegaron dos goles, uno para cada equipo. Suárez abrió la lata tras un genial pase de Sergi Roberto, mientras que Cristiano empató la contienda minutos después del gol del uruguayo. El gol le salió bastante caro al portugués, ya que tuvo que ser sustituido en el descanso lesionado.

El partido, de los más broncos que se recuerdan desde que Mourinho no es entrenador del Madrid, fue aún más intenso en su segunda mitad. En los segundos 45 minutos de encuentro, el árbitro fue de nuevo protagonista, para mal por supuesto. No concedió falta de Suárez a Varane en el 2-1 de Leo Messi, y se comió un penal clamoroso de Alba a Marcelo.

Dos acciones que el madridismo recrimina a Hernández Hernández, y que hubiera supuesto la victoria blanca en el coliseo azulgrana. Zidane, que no ha perdido como entrenador aún en el campo del Barcelona, no quiso entrar al trapo con el arbitraje, al igual que su homólogo en el banquillo culé, Ernesto Valverde.

El partido murió a caballo entre una oportunidad del Barcelona en una contra llevada épicamente a cabo por Paulinho, que acabó en nada, y un par de córners a favor del Madrid fuera de tiempo. Con el empate, el Barça, ya campeón, sigue invicto, mientras que el Madrid sigue tercero con un partido menos que el segundo, el Atlético de Madrid y a tan solo tres puntos de los del Cholo.

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