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El síndrome de los cuartos

Los Cuartos de Final de la Copa de Europa se han convertido en todo un obstáculo para el Barcelona. Acostumbrado éste a llegar a semifinales en la era de Leo Messi, el equipo azulgrana ha visto como los últimos años el pase para estar entre los cuatro mejores equipos del continente está más caro que nunca.

El Atlético por partida doble (2014 y 2016), la Juventus (2017) y la Roma (2018), han dejado sin semifinales a los culés en cuatro de las últimas cinco ediciones, incapaces de hacer ni un solitario gol en sus respectivas visitas de las nombradas eliminaciones. Ante el Roma, respecto a las anteriores, fue aún peor. El Barcelona llegaba al Olímpico con un 4-1 de ventaja y nada hacía presagiar un naufragio tan doloroso y contundente.

Los de Valverde fueron superados en todas las facetas posibles y por haber; tanto en defensa como en ataque. En la sala de máquina, aún más. Ni rastro de Iniesta ni de Busquets ni de Rakitic. Solo se salvó, una vez más, Sergi Roberto, que volvió a actuar como cuarto centrocampista, dejando su puesto a un desacertado Semedo.

La defensa estuvo horrorosa, desde Umtiti hasta el nombrado Semedo, dejando éste una autopista al ex lateral del City, Kolarov. El central francés, sin embargo, no estuvo mejor que su compañero portugués. Desde que el ex del Lyon está más pendiente de renovar que de jugar, su juego desplegado no es el de un jugador de sus características.

De Messi y Suárez, más de lo mismo. El argentino, que en todas las nombradas eliminaciones no marcó, volvió a no fallar a su cita. Desaparecido por completo en el Olímpico, el argentino vio como sus opciones de volver a reinar en Europa se esfumaron en 90 minutos para el olvido. Lo mismo que el charrúa, que sus buenas actuaciones domésticas no coinciden con su versión europea. Anoche, una vez más, se quedó sin mojar fuera de casa.

Con tantos problemas, es imposible reinar en una competición que una mala noche te manda a casa. En Roma se vieron todas las carencias del Barça de Valverde, más resultadista que nunca. Creyó el ex del Bilbao, osado él, que con el resultado era suficiente para llegar a la cima, obviando el juego, el ADN que ha reconocido al Barcelona durante las últimas tres décadas, pero se equivocó en exceso.

El Barcelona vive de la liga y de las finales de copa, pero claudica en Europa. La Champions League se ha convertido en la asignatura pendiente de un equipo que ha acabado claudicando ante sus rivales en los últimos años. El Barça ha llegado a empequeñecerse tanto en estas eliminatorias, que mucha gente se cuestiona si el equipo catalán está desaprovechando al mejor jugador de la historia.

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