Aprendieron a ganar perdiendo

Si ha sabido hacer algo positivo el Barcelona en las dos últimas décadas es sobreponerse a las adversidades. La era Gaspart acabó de las peores maneras y ahí apareció la figura de Joan Laporta, no sin polémica, para recoger un equipo partido en dos y dejarlo en 2010 en la cima del fútbol mundial.

En la época del extravagante Joan pasaron muchas cosas: unos primeros seis meses de calvario que casi le cuesta el puesto a Frank Rijkaard, curiosamente fue el propio presidente el que apostó por el holandés hasta final de temporada, pese a la presión que impuso Sandro Rosell, entonces vicepresidente, en traer a Scolari.

La plantilla azulgrana respondió a partir de la segunda vuelta ganando en plazas complicadas como el Sánchez Pizjuán, Mestalla o el propio Santiago Bernabéu. Con Ronaldinho en pleno apogeo, todo era posible y la llegada de Davids fue crucial para acabar segundo por delante del Madrid galáctico.

No obstante, el equipazo que formó Rijkaard con Ronaldinho, Eto´o, Deco, Xavi, Larsson y compañía acabó claudicando en 2007. Ya con un jovencísimo Leo Messi, que empezó a tener protagonismo precisamente en la primera liga (2005) de Rijkaard, el Barcelona acabó perdiendo la Liga sorprendentemente ante un Madrid inferior, al menos sobre el papel.

El Barcelona se pegó dos años en blanco, a la sombra de un Madrid que no le llegaba para reinar en Europa pero que le fue bastante bien en España. Las dos Ligas consecutivas de Calderón acabaron con el Barcelona de Rijkaard que tras un 4-1 en el Bernabéu y el famoso pasillo, dijo adiós a una de las mejores épocas azulgranas desde Cruyff.

En 2008 Joan Laporta superó una moción de censura y fichó a Guardiola, después de no llegar a un acuerdo con José Mourinho. Sí, el gran Pep fue la segunda opción de Joan el año que acabó ganándolo todo. Pep aprovechó el plantillón que Rijkaard había dejado y con una serie de retoques (Alvés, Piqué y Keita), alzó todos los títulos posibles.

El Barcelona de Guardiola fue intratable y lo ganó todo en 4 años: 14 títulos de 19 posibles, un triplete, un sextete y el reconocimiento del planeta fútbol. El Madrid, por su parte, hizo unas inversiones altísimas (Ronaldo, Benzema, Kaká, Alonso, etc.) para hacer frente a un Barcelona superlativo, pero solo pudo arrebatarle una Copa (2011) y una Liga (2012).

Messi, celebrando un gol en la Copa del Rey 2012 | Foto: ugc.kn3.net

Tras la huida de Pep, el Barcelona volvió a ganar la Liga (2013, 2015, 2016) con Tito y con Luis Enrique, además de la Champions de 2015 con el asturiano, pero no ha sido tan lineal como lo fue primero con Rijkaard (2003-2008) y posteriormente con Guardiola (2008-2012). Hubo altibajos, momentos duros como la enfermedad de Abidal y sobre todo la de Tito Vilanova.

El Barcelona se fue diluyendo poco a poco hasta perder a jugadores importantes como Xavi en 2015, Alvés en 2016 y Neymar en 2017. La directiva no ha sabido buscar un sustituto a ninguno de los nombrados y el equipo, por primera vez en 10 años, se siente inferior al Real Madrid. Un equipo que gracias a la magistral dirección de Zidane lleva 7 títulos en 19 meses.

Pese a todo, en la ‘era Madrid’ el Barcelona ha ganado 10 títulos, mientras que el equipo blanco, en 4 años (Ancelotti, Benítez y Zidane) ha levantado 11 entorchados. Datos no tan negativos para una entidad que a día de hoy vive uno de los momentos más negros de los últimos tiempos: sin rumbo, sin ideas y sin un XI de garantías.

Solo Messi, así como Suárez, llama al optimismo. La huida de Neymar al PSG ha generado un terremoto sin precedentes en Barcelona, incapaz de reaccionar ante la salida del brasileño. La MSN sin la ‘N’ no es lo mismo y la directiva debe de mover ficha con los nuevos fichajes para ilusionar a una afición descontenta con su dirección.

Aun así, el Barcelona debería más de preocuparse por volver a reinar por su cuenta que impacientarse mirando de reojo al Real Madrid. Al igual que pasó con equipos anteriores, el resurgir del Barça siempre mana tras una derrota significativa, una de esas derrotas que duelen y que generan un cambio de chip (siempre positivo) en un equipo con ganas de rehacerse cuanto antes.

Old Trafford en 2008 con Rijkaard, pasando por el 2-2 ante el Chelsea con Guardiola y el famoso descalabro en Anoeta con Luis Enrique, puntos de inflexión que sirvieron para volver a reinar en todos los frentes.

El Barça de Valverde debe de tomar nota de todo esto para que su equipo no claudique a las primeras de cambio. Con la llegada de fichajes en distintas líneas y un buen trabajo, volver a ganar la Liga, por ejemplo, no es ninguna quimera. Mientras tanto, a esperar y a levantarse cuanto antes.

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