Pasado, Cardiff y futuro

Primero Milán y luego Cardiff. Una sufriendo y en penaltis. Otra dominando y goleando. El Madrid de Zinedine Zidane consiguió el objetivo marcado a principios de temporada: levantar de nuevo la Liga de Campeones. Es curioso esto porque el Madrid no había ganado nunca la Champions League en año impar desde el nuevo formato. Tampoco había sido capaz de hacer un doblete en más de 50 años. En Cardiff, todos los fantasmas desaparecieron de un plumazo.

Los últimos años tienen al Madrid como el principal favorito para levantar la Orejona, así lo clarifica sus siete semifinales seguidas, sus tres Champions en cuatro años y sus dos Orejonas consecutivas. Su rival, el Barcelona, dueño y señor de esta competición entre 2006 y 2015 con cuatro entorchados, ha visto como el Real Madrid le ha dado la vuelta a la tortilla al asunto y lidera, una vez más, el trono continental.

El Madrid de Zidane es la continuación de ese equipo que comenzó a construirse alrededor de Cristiano Ronaldo en la temporada 2009-2010. El Barcelona, tras un triplete y un 2-6 histórico en el Bernabéu, era el rival a batir en España y en Europa, y Florentino empezó a crear un equipo capaz de destronar a los azulgranas. Falló con Pellegrini, pese a la buena temporada liguera que hizo el chileno no le llegó para ganarle la liga al Barça de Pep Guardiola.

Tras un primer año en blanco, llegó Mourinho en 2010 y durante tres temporadas, el equipo merengue pudo arrebatarle a los azulgranas tres títulos domésticos: Copa del Rey (2011), Liga (2012) y Supercopa de España (2013). Tres títulos que impidieron que el Barcelona de Guardiola fuera más excelente de lo que ya fue, ganando 14 títulos de 19 posibles en cuatro temporadas.

La última temporada de Mourinho (2012-2013), pese a empezar bien con la consecución de la Supercopa de España ante el Barcelona, acabó de las peores maneras. Eliminado por el Dortmund en semifinales tras una hecatombe en Alemania, a 15 puntos del Barcelona en Liga y derrotado en su propio estadio ante el Atlético del Cholo en la Final de Copa, los blancos acabaron sin títulos en el último año de José Mourinho en el Bernabéu.

Una vez más, había que construir un equipo capaz de acabar con el Barcelona, en todos los sentidos. No solo acabar con el Barça, sino un equipo capaz de ganar la Champions League, un título fetiche para los blancos, pero maldito en los últimos años.

Sin embargo, con Ancelotti, todo cambió. Zidane, el nuevo rey europeo, secundaba al italiano entonces. La Liga, una vez más, se quedó sin opciones, pero quedaba la Copa y, por supuesto, la Champions League. El Barça del peor Messi de la época, con un perdido Tata Martino en el banco, estuvo muy cerca de ganar un doblete nacional. Pero Bale primero y Godín después, impidieron que eso ocurriese. Quizá hasta vino bien en Can Barça que ocurriera eso y no lo contrario.

El Madrid de Carletto se hizo con la Copa del Rey ante todo pronóstico —la baja de Cristiano Ronaldo en la final daba como favorito al Barcelona de un irreconocible Leo Messi— y conquistó la ansiada Décima Copa de Europa en Lisboa ante el Atlético de Madrid.

Jugadores como Cristiano, Bale, Benzema, Ramos, Marcelo, Modric… la base de los últimos años del Real Madrid, por fin conquistaban el centro europeo. Un centro que en los años anteriores había sido más bien del Barcelona, un centro que iba a volver a perderse simplemente un año después.

El Barcelona de Luis Enrique, sorprendentemente y digo sorprendentemente porque el Madrid de Ancelotti cogió un ritmo vertiginoso, un ritmo de récord que acabó truncándose tras el Mundialito y se reafirmó tras la dolorosa derrota por 4-0 en el Calderón. La fiesta de Kevin Roldan en el cumpleaños de Ronaldo, fue solo el principio del fin del equipo de Ancelotti.

El Barcelona lo ganó todo en 2015, excepto la Supercopa de España que el Athletic de Valverde, nuevo entrenador culé, privó al equipo de Luis Enrique de hacer un nuevo sextete histórico.  Como suele pasar en duelos de eliminatoria entre Madrid y Juventus, el equipo italiano apeó a los blancos. Morata, ahora defendiendo al club de su vida, acabó con el equipo de Ancelotti.

Mientras tanto, Messi le ‘partía’ la cadera en el Camp Nou a Boateng y acercaba al Barcelona a Berlín. Los catalanes, semanas después de eso, volvían a una final. Una final que se celebró mucho en Can Barça ya que suponía la quinta Champions de la historia culé, la cuarta de la generación de Messi, Iniesta, Xavi, la Champions de la MSN, de Lucho, de la superación de un equipo roto por los incidentes extradeportivos entre 2012 y 2015: el caso Neymar, el juicio de Messi, el cáncer de Abidal, la muerte de Tito, la grave lesión de Valdés…

El Barcelona recuperó el trono por méritos propios y lo perdió, como ya le pasó al Madrid, simplemente un año después. Pese a todo, la temporada 2015-2016 será recordada por el 0-4 en el Bernabéu que supuso el fin de la ‘era Benítez’ en el Madrid, el doblete azulgrana y el renacer del equipo blanco gracias a Zidane y a Simeone.

Es curioso que el 0-4 del Bernabéu, allá por el mes de noviembre de 2015, supusiera el inicio, por así decirlo, de una época dorada en el madridismo. El Madrid tocó fondo, el Barcelona sin Messi pero con un mágico Neymar, se había impuesto por cuatro goles ante el mismo Madrid que ha ganado las dos últimas Liga de Campeones. Curioso es también que una de las peores temporadas del Madrid de los últimos años, acabase ganando la Undécima en Milán ante el Atlético de Simeone y le disputara la liga a un Barça venido a menos tras una serie de derrotas consecutivas que casi le cuesta la temporada.

Y, por fin, Cardiff. Pero antes el Madrid, que también claudicó ante el Barcelona en el Bernabéu tras la enésima exhibición de Leo Messi en el feudo blanco, no cedió y aprovechó su mínima ventaja para llevarse la Liga cinco años después. La segunda que gana desde 2008, la segunda de la era Cristiano.

La Copa fue a parar a manos de un Barcelona que no le llegó para ganar la Liga y nunca dio la sensación de competir en Champions. Pese al 6-1 al PSG, la eliminatoria de la Juventus mostró las carencias de un equipo que necesita unos retoques urgentemente.

El desenlace de la temporada se dio en Cardiff, con el Madrid como protagonista. El Barcelona no pudo llegar a la gran cita por culpa de una gran Juventus que arrasa en Italia pero sigue sin hincar el diente en Europa. Los italianos encadenaron entre el 96 y el 98 tres finales consecutivas de Liga de Campeones, ganando solo la primera. Zidane, que llegó precisamente tras la primera final, acabó perdiendo las dos siguientes, una de ellas ante su querido Real Madrid.

La maldición de la Juventus continuó en Old Trafford (2003), Berlín (2015) y Cardiff (2017). La última ante el Madrid, como ya ocurrió en el 98, aunque esta vez Zidane no llevaba la zamarra bianconeri, sino un traje inmaculado y en el banquillo del enemigo. La diferencia entre los dos equipos con más títulos domésticos (33 ambos) de sus respectivos países la marca las finales de Liga de Campeones: 12 entorchados de 15 posibles, frente a 2 de 9.

Guardiola dijo que el Barcelona es el equipo más competitivo de los últimos 15 años, y mucha razón tiene el ex entrenador culé. Aunque tampoco hay que menospreciar al enemigo, capaz de llevarse 32 años sin ganar una Copa de Europa, como ocurrió entre la última en blanco y negro y la primera de Raúl, que ganar seis en menos de dos décadas (19 años entre la 7ª y la 12ª).

El Madrid se siente a gusto en una competición donde a la más mínima te vas sin enterarte. Eso le pasó al Madrid durante la transición entre los primeros galácticos y la llegada de Cristiano, Benzema y compañía. Eso mismo le pasaba al Barcelona antes de la llegada de Johan Cruyff y su periplo en el desierto tras la huida de Figo y la época negra de Joan Gaspart.

No competir al 100% en una competición que, además de tener suerte en los emparejamientos, tener buenos jugadores y estar concentrado, necesita de la máxima intensidad de los jugadores en todos los partidos para evitar lo que al equipo de Luis Enrique le pasó ante el Atlético en 2016 y Juventus en 2017.

¿Y el futuro? El equipo de Zidane lo tiene todo para conseguir títulos los próximos años, aunque como también ha dicho Guardiola: “El Barcelona siempre vuelve”. Bonita disputa la próxima temporada entre dos transatlánticos, con un invite especial en Estados Unidos, más dos partidos de Supercopa de España en agosto. El año que viene, si la Copa del Rey y la Champions no dicen lo contrario, habrá al menos cinco Clásicos, una gozada para el espectador y una tortura para los aficionados de ambos equipos, sabedores que una derrota ante el enemigo es la mayor de las penurias.

Con Valverde se espera que el Barcelona sea más contundente atrás, donde todos deben de ayudar, hasta los buenos. Es la vuelta a los orígenes tras una temporada que la Copa maquilló la despedida de un criticado Luis Enrique, incapaz de conseguir la tercera liga pese a ganar en plazas como Mestalla, Sánchez Pizjuán, Calderón o Santiago Bernabéu.

Es la vuelta de la ilusión, la necesidad de volver a reinar, de volver a recuperar el trono liguero y continental. Un trono, que al menos por ahora, goza el Real Madrid de Zidane que, si no lo evita Florentino, apostará por la continuidad: mismos jugadores, mismo sistema, misma metodología. Esa que le ha dado a Zizou dos Champions y una Liga en año y medio. Casi nada!

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