Messi: análisis de un genio

Es cierto que su rendimiento en Argentina no ha sido nunca el que ha alcanzado en Barcelona, ciudad que lo adoptó, que le rinde pleitesía y donde ha conseguido convertir lo inverosímil en posible. Pese a ello, Messi es querido en su país natal, admirado por todos, salvo por algunos pseudoperiodistas más interesados en hundir al mejor jugador de los últimos tiempos que en sacar sus virtudes, que no son pocas.

El golazo de Messi a Colombia después de una semana de terror tras la dolorosa derrota (3-0) ante Brasil, catapultó al argentino al primer plano futbolístico. Las duras críticas recibidas por los distintos medios de comunicación argentinos, así como de otros medios sudamericanos, se convirtieron en halagos. Aunque los medios brasileños siguieron a lo suyo y continuaron con las mofas hacia la albiceleste tras la caída del equipo de Bauza en Belo Horizonte, devolviéndole los cánticos [los hinchas]después de dos años aguantando el famoso ‘decime que se siete…’.

Todo lo vivido coincide en un momento excepcional del 10, después de sus grandes actuaciones ante el Manchester City en Champions League o ante el Valencia y Sevillarecital en el Pizjuán ante Sampaoli—, respectivamente. Su condición de número uno sigue vigente, pese a que muchos medios están interesados en que Cristiano, por haber ganado Champions y Eurocopa, se lleve el Balón de Oro y el The Best FIFA Men´s Player 2016, trofeos a los que aspira Messi en un año en el que ganó Liga, Copa del Rey, Supercopa de España y quedó, una vez más, subcampeón de América con Argentina.

Los goles también mandan en esto de los premios individuales y Messi, al menos por ahora, es el que más goles lleva. En 2016 ha marcado 52 goles con el último que le hizo a Colombia el pasado martes, situándose por delante de su compañero de equipo Luis Suárez, Bota de Oro 2016, y de Cristiano Ronaldo, pichichi de la pasada Liga de Campeones.

12 años con el astro argentino

El genio culé lleva más de una década (12 años) exhibiéndose con la elástica azulgrana, pero su rendimiento ha tenido ciertas fases. Su andadura en Can Barça puede dividirse en tres etapas de cuatro años cada una, donde el argentino ha experimentado ascensos y descensos.

2004 – 2008: inicio prometedor y lesiones

Los inicios nunca son fáciles para ningún jugador, incluso ni aunque te llames Messi. El jugador argentino debutó oficialmente con el Barcelona en la temporada 2004-2005 ante el Espanyol en Montjuic. Era la séptima jornada de liga y un joven jugador argentino, que ya había jugado la temporada anterior (2003-2004) un amistoso ante el Oporto de Mourinho en Do Dragao —aquel partido jugó con el 14 de otra leyenda culé: Johan Cruyff —, saltaba con 1-2 en el marcador en sustitución de Anderson Deco, todo un baluarte del Barcelona de Rijkaard.

FOTO: Orgulloso
FOTO: Orgulloso

Marcó su único gol ante el Albacete (2-0) en esa temporada (04-05), tras un genial pase de la estrella de aquel equipo: Ronaldinho Gaucho. Messi consiguió su primera liga en su primer año como jugador del primer equipo del Barcelona y que coincidía con el primer título de la era Rijkaard – Ronaldinho – Laporta.

Su primer gran encuentro fue ante la Juventus de Fabio Capello (Vieira, Zambrotta, Thuram, Nedved, Del Piero, Trezeguet, Ibrahimovic…), donde el argentino desquició por completo al equipo italiano con una actuación estelar y recordada por todos, incluido por el propio Capello que no hace mucho lo incluyó junto a Pelé y Maradona entre los únicos tres grandes de la historia del fútbol.

Capello, no muy por la labor de jugadores jóvenes, vio en Messi algo diferente y no dudó ni un segundo en hablar con Rijkaard para una hipotética cesión del argentino. Una de las anécdotas de aquel encuentro es que Capello charló con Rijkaard en el propio encuentro, mientras los equipos disputaban el trofeo e intentó convencer al técnico holandés en que cediera en su petición. No pudo ser.

FOTO: Lavozdelbarcelona
FOTO: Lavozdelbarcelona

Messi no se fue a la Juventus, se quedó en Barcelona y acabó alzando el doblete: Liga y Champions League. No pudo jugar, por temas burocráticos de la Liga, hasta la octava jornada, pero fue de la partida —titular junto a Eto’o y Ronaldinho en la tripleta atacante— en el primer Clásico de la temporada y que el Barça acabó llevándose por 0-3. Aquel partido es más recordado por la exhibición de Ronaldinho que por el debut de Messi en un Clásico, pero la aportación de la pulga fue notoria.

Su aportación en Liga de Campeones, además de la fase de grupos, se reduce al partidazo que se marcó en Stanford Bridge (1-2) en el barrizal que había preparado José Mourinho para parar a un Barça lanzado. La venganza de la temporada anterior (4-2) estaba escrita y Messi, que no estuvo presente en la dolorosa derrota el año antes, fue titular en uno de los mejores partidos del Barcelona de Rijkaard.

En el partido de vuelta ante el Chelsea, Leo tuvo que ser sustituido en la primera mitad por Henrik Larsson tras sufrir un pinchazo. El partido acabó 1-1 y el Barcelona pasó a cuartos de final. Esa temporada había acabado para Messi, pero el Barça pudo alzar la Liga y la Liga de Campeones en un equipo que contaba con jugadores de la talla de Ronaldinho —estrella de aquel equipazo—, Eto’o, Deco, Xavi (lesionado media temporada), Larsson, Puyol, Márquez, Valdés, Giuly o un jovencísimo Andrés Iniesta.

Las dos temporadas siguientes el Barcelona solo pudo alzar la Supercopa de España en 2006 ante el Espanyol y vio como el Real Madrid de Capello, primero, y de Schuster, después, alzaba el título de Liga. Messi, tanto en la temporada 2006-2007 como en la 2007-2008, sufrió lesiones que le impidieron tener continuidad en el equipo. Además, el equipo de Rijkaard empezó a descomponerse, en cierta parte por el bajo rendimiento de Ronaldinho.

Cuando Messi se recuperó de su segunda lesión de la temporada 2007-2008, el Barcelona tuvo opciones de llegar a las finales de Copa del Rey y Liga de Campeones, pero Valencia y Manchester United, respectivamente, acabaron con el sueño culé. La temporada acabó con un pasillo al eterno rival (4-1) y donde Messi estuvo presente en el césped.

2008 – 2012: mejor jugador del mundo sin discusión

Con la llegada de Guardiola en 2008 y la marcha de jugadores emblemas como Ronaldinho y Deco, Leo Messi ganó protagonismo, además de Xavi e Iniesta. El argentino, junto a Eto’o y Henry formaron un tridente de ensueño que anotó 100 goles entre las tres competiciones que acabó el Barcelona consiguiendo esa temporada. Un triplete histórico donde Messi fue vital para su consecución: el argentino anotó en las finales de Copa del Rey ante el Athletic y ante el Manchester United en Roma.

Nadie nos ha dado una paliza así (Alex Ferguson)

El año 2009 fue sin duda el mejor año de la historia del Barcelona, pero también fue el año de la consagración total de Leo Messi como el mejor jugador del mundo. Alzó el Balón de Oro tanto esa temporada como las tres siguientes, años en las que estuvo a las órdenes de Pep Guardiola y con el que consiguió 14 títulos y un nivel sobrenatural.

El Barcelona de Guardiola arrasó durante cuatro temporadas, alzando la Liga en tres ocasiones y la Liga de Campeones en dos, ambas ante el Manchester United de Sir Alex Ferguson. El ex entrenador del ManU aseguró que “nadie nos ha dado una paliza así” continuando con un “el Barça es el mejor equipo que he visto”.

El Real Madrid tuvo que gastar mucho dinero y contratar a José Mourinho para intentar acabar con la supremacía culé. El equipo blanco sufrió dolorosas derrotas ante el Barcelona de Guardiola-Messi empezando por el 2-6 en el Bernabéu que acabó decantando la liga para el Barça un año después del famoso pasillo. La primera temporada de la versión galáctica 2.0 de Florentino Pérez con Cristiano a la cabeza, el Barcelona se llevó los dos Clásicos, tanto en el Camp Nou, con gol de Ibrahimovic, como en el Bernabéu (0-2), donde Messi fue clave con un gol.

FOTO: AS
FOTO: AS

El 5-0 en la primera temporada de Mourinho como entrenador merengue (29 de noviembre de 2010), es también una de las mejores noches de Messi como culé. No marcó, pero su juego desprendido, así como el de todo el equipo, y sus dos asistencias a David Villa, fueron claves en la contundente victoria del equipo de Pep. Mourinho, tras la derrota, aseguró que fue “una derrota fácil de digerir”.

Este ciclo fue triunfal, no solo por los títulos, sino por la versión ofrecida de Leo. El argentino alzó 14 títulos con la elástica culé en ese periodo, así como cuatro balones de oro y muchos más trofeos individuales que lo encumbraron como el mejor del mundo sin discusión. Messi cerró el ciclo en 2012 con 91 goles, superando el récord de 67 goles del alemán Gerd ‘Torpedo’ Müller en un año natural.

2012 – 2016: descenso, metamorfosis y transformación

Guardiola salió del Barcelona en 2012 y la llegada de Tito Vilanova no cambiaba mucho respecto a lo que había sido el Guardiolismo. Messi seguía siendo Messi y su nivel en la primera parte del campeonato fue similar —o mejor— que el ofrecido temporadas antes. Sin embargo, todo se truncó en abril con la lesión del astro argentino en un partido de cuartos de final de Liga de Campeones ante el PSG en París.

Tras ese partido, Leo no pudo alcanzar su nivel ni esa temporada, donde el Barcelona perdió 7-0 ante el Bayern de Múnich en el global de la eliminatoria (4-0 en la ida y 0-3 en la vuelta), ni la temporada siguiente, donde Messi estuvo más pendiente de estar bien físicamente —pese a lesionarse y perderse dos meses de competición— para llegar sin problemas al Mundial de Brasil 2014.

Pese a ello, Messi anotó 41 goles en su peor temporada como azulgrana (2013-2014), temporada que se quedó en blanco y donde pudo acabar alzando tanto la Liga —empató en el Camp Nou ante el Atlético de Madrid en la última jornada. Una victoria le daba el título — como la Copa del Rey ante el Real Madrid en Mestalla (1-2).

La temporada 2014-2015 empezó tormentosa. Gerardo Martino fue cesado y llegó Luis Enrique, además de jugadores como Rakitic y Luis Suárez, importantes para la consecución de un segundo triplete histórico. Pero las relaciones de Lucho y Messi no empezaron bien y una suplencia en Anoeta a principios de 2015, sumados a la derrota culé por 1-0, estuvo a punto de acabar con el proyecto del técnico asturiano.

Bartomeu, que cogió las riendas en la presidencia en detrimento de Sandro Rosell, mantuvo en el banquillo a Luis Enrique y el Barcelona empezó a carburar con una segunda vuelta de ensueño y gracias, en buena parte, a la actuación de Messi, Suárez y Neymar. La famosa MSN decidió la Liga, la Copa del Rey y la Liga de Campeones, y el Barcelona volvió a convertirse por méritos propios en el mejor equipo del mundo.

FOTO: The Sun
FOTO: The Sun

Tras la consecución de cinco títulos en 2015, Messi volvió a alzar el MPV de la UEFA y el Balón de Oro de France Football/FIFA, y es que su año fue para enmarcar, entre los que destaca el partidazo que se marcó ante el Manchester City en el Etihad Stadium, donde sorprendentemente no acabó marcando, su gol decisivo en el Calderón para ganar la Liga, sus dos goles en la final de Copa del Rey ante el Bilbao en el Camp Nou y su actuación estelar ante el Bayer de Múnich de Pep.

El mejor es Messi; y el segundo, Messi lesionado (Jorge Valdano)

Su obra de arte ante los alemanes, donde Boateng cae al suelo como si fuese un árbol, es uno de los mejores goles anotados por el argentino desde que viste la camiseta culé, por hermosura y contexto. El gol dio la vuelta al mundo y el argentino volvió a mostrar un nivel soberbio después un año y medio en el ostracismo.

Tanto la temporada pasada, donde una lesión le impidió estar a su mejor nivel, y parte de esta, Leo Messi ha vivido una transformación. Si en la primera temporada de Luis Enrique el argentino sufrió una metamorfosis para volver a reinar en el planeta fútbol, el 10 lleva año y medio a caballo entre la delantera y el mediocampismo, repartiendo pases a diestro y siniestro, generando juego y marcando goles.

Su nuevo rol es igual de eficaz: capaz de asistir hasta tres veces en un mismo partido como hacer un hat trick. Leo Messi parece que no tiene límites y cuando parece que está hundido, vuelve a renacer de la nada, para demostrar quién es el mejor. El análisis se completa con una frase que Jorge Valdano, ex entrenador del Real Madrid, dijo en 2013: “El mejor es Messi; y el segundo, Messi lesionado”.

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