Las cinco claves de la crisis del Barcelona

Desde que el equipo azulgrana se enfrentara al Villarreal en el Madrigal (2-2), el bajón físico y mental ha aparecido en escena y eso le ha costado la eliminación de la Liga de Campeones a manos del Atlético de Madrid y las dudas en la Liga, perdiendo ocho puntos en tres partidos.

El Barcelona ha perdido chispa en los metros finales. Actualmente no es feroz como hace un mes y su juego ha pasado de letal a previsible. Luis Enrique no encuentra el plan B del que tanto se presumió el año pasado. La temporada pasada, si las cosas no salían tocando la pelota de lado a lado, el partido podía decidirse en un par de contras mortales o en una acción individual de los tres delanteros, desaparecidos ante el Atlético.

He aquí las claves de la crisis azulgrana:

  1. Sin rastros de Messi ni de Neymar: Suárez mantiene el hambre. Sus dos goles ante el Atlético en la ida y su no participación en Anoeta, lo salvan de la quema. Messi, que no ha marcado en los últimos cinco partidos disputados, y Neymar, más tiempo protestando en el suelo que jugando, están irreconocibles.
  1. Faltan auxilios secundarios: Ahora más que nunca el Barcelona necesita un banquillo de garantías. Arda Turan no es el revulsivo ideal, más que nada porque no se ha adaptado al equipo. Sergi Roberto es buen jugador pero no desequilibra lo suficiente. Faltan secundarios que decidan choques. Como lo era Larsson en la época de Rijkaard.
  1. Plano y previsible: el plan B del Barça no existe. La temporada pasada y parte de esta, el Barcelona podía ganar el partido de cualquier manera: fiel a su estilo, contragolpeando o por individualidades. Sin rastros de los cracks, los contragolpes han desaparecido y su estilo se estanca cuando el rival de enfrente no cede ni 10 centímetros. Esto ha dado lugar a que el juego del Barcelona sea demasiado plano. Bastante previsible.
  1. Bajón físico: Luis Enrique mantuvo su política de rotaciones la temporada pasada y la jugada no le pudo salir de mejor manera. Este año, sin embargo, ha apostado muchísimo por su once tipo. No es una excusa, pero los jugadores necesitan descansar. No son máquinas. Sea Suárez, Messi o Neymar. Sea el que sea. Esto también es una consecuencia de la falta de profundidad en el banquillo azulgrana. Con un par de jugadores secundarios de fiar, Luis Enrique tendría más opciones de cambio. La temporada pasada estaban Pedro y Xavi, además de Rafinha, Roberto, Munir o Sandro. La temporada actual los dos primeros no están y el Barça lo ha notado.
  1. Estado anímico: La derrota ante el Madrid supuso un duro golpe para un equipo que parecía que iba a ganar con extrema facilidad todos los partidos. Victorias contundentes e importantes meses anteriores (0-4 al Real Madrid, 7-0 al Valencia, 0-2 en el Emirates al Arsenal, 2-1 al Atlético en el Camp Nou, etc.), daban al Barcelona tan favorito en la gran cita, que acabó pegándose el palo de la temporada. Desde entonces, el Barça no es capaz de levantar un partido, exceptuando el de la ida de Champions. Eso sí, los de Luis Enrique jugaron 60 minutos con un hombre más.
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