El Calderón dictará sentencia

Partidazo de Champions League en el Camp Nou que acabó con un 2-1 para el Barcelona tras 90 minutos de fútbol y tensión. Una primera parte para cada uno, una expulsión, muchas amarillas y numerosas quejas hacia un árbitro, el alemán Felix Brych, que no dejó contento a nadie aunque a los del Atlético, menos.

FOTO: REUTERS
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El partido arrancó con el Atlético bien posicionado, esperando al Barcelona pero sin renunciar en ningún momento al ataque. Sí es verdad que la primera ocasión clara del partido la tuvo Neymar con un cabezazo que se va por poco por encima de la portería de Oblak, pero fue el Atlético el que dio el primer zarpazo. No podía ser otro que ‘El Niño’ el que abriese la lata en el feudo culé. Fernando Torres,  siempre en el ojo del huracán, llegaba a la cita en su mejor momento. Parecía que estaba encontrando su sitio por fin junto a Griezmann en el ataque y así se lo demostró a todo el mundo con el 0-1 a los 24 minutos de partido. Conexión con Koke y gol del ‘9’ rojiblanco. El delantero no podía faltar a su cita con el gol ante su rival favorito.

El mazazo era curioso. El gol había sentado como una loza en el templo azulgrana, aún con los fantasmas de El Clásico en la cabeza. El barcelonismo es pesimista por naturaleza, la historia está ahí, aunque también hay noches que esos datos negativos se alteran para cambiar el rumbo de la historia. Esa historia la iba a cambiar Torres —y el árbitro—, héroe y villano en diez minutos. En el minuto 28 vio una clara amarilla en una entrada a Neymar que pudo evitar. Poco después, en el minuto 35, acabó yéndose a la casetilla antes de tiempo por otra entrada a destiempo a Busquets. El partido había acabado para el Atlético de Madrid, era el momento del Barcelona.

Antes de todo esto, Luis Suárez, pudo —y debió— ser expulsado por agresión a Juanfran. El árbitro, ni los jueces de línea, se percataron de la acción. El uruguayo, eso sí, al segundo reconoció su error y fue al lateral del Atlético de Madrid a pedirle perdón. Pese a ello, la indignación posterior fue en aumento en todo el seno del Atlético de Madrid.

Sin más, la primera parte culminó y el equipo de Simeone seguía por delante en el marcador. La segunda, sin embargo, comenzó con un asedio del Barcelona infernal. El Atlético solo tenía fuerzas para defender, el ataque había sido olvidado desde la expulsión de Torres. Griezmann, como Robinson Crusoe, esperándolas venir. Sin ayuda, el francés es tan terrenal como cualquier otro delantero del mundo.

Messi avisó de lo que le iba a esperar al Atlético durante los 45 segundos minutos. La chilena del argentino recordó por momentos a los golazos de Rivaldo y Ronaldinho. Leo controló, se paró el tiempo y la colocó tanto que rozó el palo de Oblak. El Barcelona seguía por debajo pero eso no era razón para que el Camp Nou volviese a rendir pleitesía ante el genio argentino. Desubicado una vez más del dibujo de Luis Enrique. Lento en algunas transiciones, demasiado rápido en otras. Messi no marcó ni asistió ante Madrid y Atlético. Eso, por desgracia, también es noticia.

Poco después, su amigo Neymar, rozó otro golazo. Esta vez no se fue por poco sino que se estampó en el larguero. El brasileño se las tuvo toda la noche con Juanfran, incansable durante todo el encuentro. Las diagonales eran necesarias para sacar de la zona al internacional español, atento los 90 minutos en la zona derecha de los colchoneros. Luego Neymar tuvo otra, esta vez de cabeza, pero su remate fue demasiado centrado.

Que el Barcelona rozaba el gol era evidente. El Atlético suspiraba mientras mantenía el resultado, la hazaña de ganar —o no perder— con 10 en el Camp Nou parecía una misión imposible que muchos soñaron durante bastantes minutos. El gol del Barcelona llegó y con él el asedio fue aún mayor. Alvés centró, encontró a Jordi Alba y éste sacó de un chut la mejor asistencia posible para que Luis Suárez pusiese las tablas en el marcador.

El Barcelona sabía perfectamente que la eliminatoria se estaba jugando en esos momentos. Un segundo gol en el Camp Nou era tan importante como no recibir ninguno más. Dicho y hecho. Los de Luis Enrique lucharon por la remontada hasta que lo lograron. Suárez conectó con Alves y éste le devolvió un pase medido para que el uruguayo, con la testa, hiciese el segundo.

El Barça pudo haber hecho aún más daño, pero el tercero no llegó. Los de Luis Enrique, con esta victoria, se deshacen del mal trago de El Clásico y toman ventaja. Mientras tanto, el Atlético del ‘Cholo’ Simeone sigue vivo pese a que el árbitro le puso las cosas muy complicadas con la expulsión de Fernando Torres a los 35 minutos —justa para muchos y rigurosas para otros— y la no expulsión de Suárez, clave con sus dos goles. Pese a todo, el Calderón dictará sentencia.

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