El último discurso de Obama

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, pronunciará el martes 12 de enero su último discurso sobre el estado de la Unión. En un año movidito debido a la dura campaña electoral que aguarda al país norteamericano, Obama se pronunciará por última vez antes de hacer las maletas y abandonar la Casa Blanca.

Su legado está en juego y muchos se preguntan. ¿Qué quedará de él? ¿En qué ha ayudado y en qué no? En una entrevista a The New Yorker, publicada en enero de 2014, el presidente dijo: “Estamos en este planeta durante un tiempo bastante breve, así que no podemos rehacer enteramente el mundo durante el breve periodo que tenemos”.  El afroamericano también citó a Abraham Lincoln, responsable de la abolición de la esclavitud aunque tuvieran que pasar otros cien años para que los afroamericanos lograran la desigualdad formal ante la ley. “No creo que esto disminuya los logros de Lincoln,  pero reconoce que, a fin de cuentas, formamos parte de una historia larga. Nosotros solo intentamos conseguir que nuestro párrafo sea correcto”.

Según recoge el periódico El País, varios historiadores, politólogos y analistas han dejado su opinión de cómo será recordado Barack Obama en los futuros libros de historia que se impartan en las clases de historia.

Justin Vaughn, profesor de ciencias políticas en la Universidad Estatal de Boise y experto en la presidencia

“En unas décadas, cuando las adhesiones partidistas se hayan difuminado y los estudiosos más jóvenes, y sin la carga de la memoria de este momento particular, controlen cómo se determina el legado, veremos que a Obama se le recuerda como un pionero, pero también alguien que no ha estado a la altura de lo que se esperaba y no ha cumplido con las expectativas. Hoy, quienes apoyan al presidente se apresuran a subrayar la polarización partidista y un Congreso recalcitrante como los motivos que explican esto, pero en unas décadas creo que la explicación será menos persuasiva. Los futuros estudiosos se maravillaran de cómo Obama fue tan controvertido al mismo tiempo que realmente no hacia muchas cosas  controvertidas, algo que deja en mal lugar la retórica sobreexcitada de la derecha y su actitud bastante timorata respecto al liderazgo político y a la acción”.

David Blight, profesor de historia en Yale y autor de Oráculo americano: la guerra civil en la era de los derechos civiles

“Puesto que los americanos están ahora, y en un futuro previsible, extremadamente divididos políticamente, la presidencia del presidente Obama tendrá durante tiempo, como mínimo, legados duales. La derecha seguirá recordándole y usándole como su modelo favorito de un Estado grande y progresista [liberal, en inglés], y un objeto de su resentimiento racial. Otros, especialmente los liberales de diferente tipo, lo recordarán como un máximo exponente del Primer Americano (como presidente negro), y como un líder político a veces reticente, pero siempre profundamente serio, incluso brillante, en un tiempo de problemas totalmente intratables. Pero en el resurgimiento tras la Gran Recesión, la inmigración, la protección sanitaria, los derechos de los gays, quizá el control de las armas, y ciertamente en el cambio climático, tendrá un legado duradero y transformador. También habría que decir que quizá ningún presidente de gran importancia desde Lincoln (quizá Franklin Roosevelt) ha afrontado una oposición tan feroz e implacable como Obama. Durante la mayor parte del tiempo ha manejado los ataques de la derecha con una gracia que no merecían. Y finalmente, añadiría dos sugerencias. Es posible que miremos a la presidencia de Obama como el tiempo en que el Partido Republicano se destruyó en pedazos en medio de espasmos de odio hacia Obama y hacia un Estado activo, y cesó de ser un a entidad viable. Pero también es posible que miremos a la era de Obama como un tiempo en que los demócratas quedaron en una especie de inmovilidad, dirigidos por políticos del ‘mainstream’ [la corriente principal], mayores y tradicionales, que no han desarrollado una coalición sucesora real, viable”.

George C. Edwards III, catedrático de estudios presidenciales en la Universidad A&M de Texas

“Barack Obama ha sido un presidente importante. Desde el hecho de frenar el deslizamiento hacia un abismo fiscal e incrementar la regulación de las instituciones que nos llevaron a este punto, hasta ampliar enormemente el acceso de los americanos a la protección sanitaria, ha hecho este país más fuerte y más humano. También ha gestionado una situación internacional extremadamente compleja sin enviar más americanos a la guerra, ha aumentado el comercio, y ha reducido la amenaza de un Irán nuclear. Es probable que la historia le trate con amabilidad”.

Jennifer Mercieca, historiadora del discurso político americano en la Universidad de A&M de Texas

“Obama ha intentado, desde el principio, ser recordado como ungran presidente. Los grandes presidentes lideran la nación en tiempos de crisis y mantienen el rumbo del Estado a través de tormentas convulsas. En el ámbito interno, el legado del presidente Obama consistirá en el liderazgo a la hora de conducir a la nación a través de la crisis económica de 2008, en el hecho de dar a todos los americanos acceso de la protección sanitaria, en liderar a la nación a través del malestar civil causado por la violencia con armas, las tensiones raciales y las decisiones controvertidas del Tribunal Supremo como Obergefell vs. Hodges [la decisión que legalizó el matrimonió homosexual en todo el país]. Bajo su mandato la economía de la nación mejoró y la nación amplió el derecho al matrimonio a todas las parejas, pero la nación también luchó con los miedos a la inmigración, el terrorismo, la raza y la violencia con armas. Internacionalmente, el legado del presidente Obama será ambivalente: al mismo tiempo que actuó para reparar las relaciones de la nación en el extranjero, también vio cómo el extremismo radical continuaba por todo el mundo. Creo que el presidente Obama será recordado como un gran presidente en la política interna”.

Michael Barone, miembro del American Enterprise Institute periodista y coautor del ‘Almanaque de la política americana’

“Creo que el párrafo del presidente Obama ha sido mayoritariamente incorrecto. En un tiempo en que los cambios económicos y culturales están produciendo una sociedad menos centralizada, en la que el crecimiento de la innovación y la productividad emerge desde abajo, él busca un Estado de ‘mando y control’, más centralizado y más grande. En tiempos en los que las fuerzas del terrorismo ganan terreno en partes importantes del mundo, él intenta disminuir el poder americano para combatirlas con la esperanza que con declaraciones emolientes hará que sean más amigas de América y que estén menos comprometidas con el terrorismo. En este sentido, trabaja contra la corriente de la historia y contra la perspectiva de unas sociedades democráticas y regidas por la ley decentes”.

Brandon Rottinghaus, profesor de ciencia política en la Universidad de Houston y especialista en la presidencia

“Los ocho años del presidente Obama le colocan en un sólido lugar intermedio en la curva de los grandes presidentes: fuerte en algunos temas, más débil en otros. Se juzga a los presidentes por cómo navegan en medio de grandes momentos históricos. Al presidente Obama se le reconoce que haya reducido grandes guerras en el extranjero y haya estabilizado una economía tambaleante. Pero, a pesar de sus promesas valientes, su incapacidad para mitigar las estrecheces económicas para la clase media y el aumento de la desigualdad de ingresos dañan su agenda doméstica, así que el legado del presidente se sostendrá únicamente en el éxito de la reforma de la protección sanitaria”.

Desde mi humilde opinión, el mandato de Obama ha tenido luces y sombras. Por un lado, ha alcanzado acuerdos para frenar el programa nuclear de Irán y ha establecido relaciones diplomáticas con Cuba. Sin embargo, por otro lado la recuperación económica ha ido paralela a una preocupante reducción de las clases medias y un importante aumento de las desigualdades, algo que parecía recuperable con su llegada en 2008. A su vez, no ha podido poner freno a las guerras en casi una década: Estados Unidos continúa en Afganistán y ha intervenido en Irak y Siria para combatir contra el Estado Islámico.

También hay que decir, que la reforma migratoria, una de las prioridades de Obama, ha quedado parada en el Congreso (está en manos de los republicanos) y en los tribunales.

En resumen: La reforma sanitaria, su acuerdo histórico con Cuba, tras años de ostracismo, y el acuerdo alcanzado para frenar a Irán de una masacre nuclear, lo salvan.

FOTO Portada: EFE

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