La política del Balón de Oro

La dificultad a la hora de elegir al mejor jugador del año y las numerosas contradicciones existentes en los últimos años, han devaluado la imagen del galardón que entrega France Football 

Un año más llega el momento de decidir quién es el mejor jugador del año. Esta temporada, la elección al mejor jugador está marcada por el Mundial de Brasil donde Alemania se impuso a Argentina por un 1-0 tras un gol en la prórroga de Götze, ausente en el pódium final.  Entre los finalistas no ha habido sorpresas, entre comillas. Por un lado, Cristiano Ronaldo: el portugués se convirtió en el máximo artillero de Europa con 17 dianas, máximo goleador de las grandes ligas con 31 y alzó en Lisboa su primera Liga de Campeones con el Real Madrid –su segunda como jugador profesional–. Méritos suficientes para revalidar, por tercera vez en su carrera, el ansiado balón que conceden a conjunto la revista France Football y la FIFA. El luso es para muchos, actualmente, el mejor jugador del mundo, incluso por encima de Messi. Su media goleadora con el Real Madrid es bestial, ya que lleva más goles que partidos con la elástica blanca.  Cada año se ha ido superando cada vez más, hasta el punto de poner en entredicho la supremacía del argentino. Si hay un jugador capaz de desbancar al mejor jugador de la última década, ese es CR7.

Por otro lado, y por octava vez consecutiva, Messi: el argentino, eternamente criticado desde su reaparición de su lesión que sufrió en el Benito Villamarín el pasado 10 de noviembre de 2013, aparece en escena para intentar conseguir el repoker de balones de oro.  Primer, y único jugador, en conseguir cuatro galardones de manera consecutiva, su año ha sido un poco controvertido: problemas con hacienda, estomacales y de juego. Su 2014 no será recordado como el mejor de su carrera. Pese a ello, en un año tan perverso  para el argentino, el delantero del Barcelona estuvo a punto (solo a tres goles se quedó) de llevarse la Bota de Oro de las mejores ligas con 28 tantos, estuvo a punto de ganar la Liga de España con un gol suyo que acabó siendo anulado (era legal) y se coló en la finalísima de Brasil donde se coronó –no sin polémica– como el mejor jugador del trofeo. Además, en las últimas semanas, ha batido el récord de Raúl en Liga de Campeones que estaba fijado en 71 goles.  El 10 hizo un hat-trick al Apoel de Nicosia y se convirtió en el máximo artillero de la Champions League. Para más inri, y solo una semana antes, tras hacerle tres goles al Sevilla FC, Leo batió el récord de Zarra y se colocó con 253 dianas, como el máximo goleador de la historia de la liga española.

Por último, el tercero en discordia es Manuel Neuer, el cancerbero del Bayern de Múnich. Tanto insistió Michel Platini en la previa a la elección definitiva de los tres finalistas al Balón de Oro que debía ganar un alemán el ansiado trofeo, que en el trío final se encuentra un germano. Neuer, el portero de, para muchos, la mejor selección del mundo y, quizá, el mejor equipo de los últimos dos o tres años en Europa, se cuela entre los mejores.  La presencia de Cristiano y Messi parecía obvia, ya sea por títulos o por juego. Los dos mejores jugadores del mundo, sea como fuere, tenían que estar entre los tres mejores. Lo que nadie podía imaginar es que un portero se colase entre los dos tenores, no porque Neuer no se lo merezca –que se lo merece– sino porque es muy extraño que un portero se encuentre en tal situación.  El portero alemán fue para muchos el mejor jugador del pasado Mundial de Brasil. La maldición volvió a cumplirse el pasado mes de julio. La maldición digo, porque siempre gana el Balón de Oro del Mundial aquél que no gana el título. Pasó con Forlán en 2010, que incluso no jugó la final. Pasó con Zinedine Zidane en 2006, Oliver Kahn en 2002 o Ronaldo Nazario en 1998, entre otros. El portero de la selección germana se acabó coronando en el Maracaná de Brasil como el mejor portero del momento. Su leyenda empezó a engrandecerse en los penaltis ante el Real Madrid en las semifinales de Liga de Campeones del 2012 cuando detuvo los penaltis de Cristiano Ronaldo y Ricardo Kaká. Ese año no pudo coronarse como campeón, ya que acabó cediendo ante el Chelsea de Drogba y Di Matteo.  Al año siguiente, con Jupp Heynckes en el banquillo, consiguió el ansiado triplete. Ya con Pep Guardiola, que lo ha convertido en todo un líbero,  ha podido levantar otros cuatro títulos más: Supercopa de Europa, Mundial de Clubes, Copa de Alemania y Liga.

Tras un resumen previo de los tres futbolistas nominados al galardón, habría que preguntarse varias cuestiones: ¿Hay decisiones políticas de por medio como las de Ribèry?, ¿por qué Platini se mete siempre en el ajo?, ¿habría que cambiar la manera de votar?, ¿debe prevalecer el Mundial por encima del individualismo o trofeos de clubes?  Varias cuestiones que habría que pararse tranquilamente a pensarlas y contestarlas, aunque muchas queden en el olvido.  Por ejemplo,  como se ha dicho con anterioridad,  el extremo francés del Bayern de Munich, Franck Ribèry dejó unas cuestiones para el diario Sport Bild que levantaron más de una ampolla: “Aprendí mucho durante la gala del Balón de Oro. Tal y como llegué, le dije a mi mujer que no iba a ganar” […] “Vi como Blatter abrazaba a Cristiano Ronaldo y cómo su familia entera estaba ahí. No soy tonto. Estaba claro que tenía que ganarlo. No iba a traer a toda su familia si no lo ganaba” […] “Será lo mismo este año. Manuel Neuer o Arjen Robben deberían ganarlo.  Manuel lo ganó todo, es un gran tipo y es arrogante. Arjen ha jugado una temporada increíble en la Bundesliga y un fantástico Mundial, pero me temo que será político otra vez. El Balón de Oro, ya no es para el mejor jugador. Es todo por política. Fabio Cannavaro lo ganó en 2006 porque ganó el Mundial” […] “No estoy celoso porque este premio no significa nada para mí, estoy feliz con lo que tengo en Múnich. Cuando 70.000 hinchas gritan mi nombre en el Allianz Arena, puedo irme feliz a casa”.  Las respuestas a la pregunta, ¿qué piensas sobre el Balón de Oro? son más que contundentes por parte del jugador galo. El 7 del equipo muniqués no se arruga nunca cuando tiene que dejar un titular, pero aquí dejó en entredicho la forma de gestionar los votos por parte de la FIFA y de la revista France Football.

En realidad, la decisión de Joseph Blatter de alargar algún tiempo más la votación final para elegir al ganador del pasado Balón de Oro no sentaron muy bien en el seno de Ribèry, entonces máximo favorito para llevárselo, incluso por encima de Leo Messi. El argentino, que había conseguido la Bota de Oro en 2012-2013 tras anotar 46 goles y levantar la Liga de España, se había quedado descolgado del Balón de Oro por una lesión que sufrió en París en los cuartos de Champions League. El argentino no volvió a recuperar su nivel debido a sus numerosas recaídas que le tuvieron apartado de los terrenos de juego en dos ocasiones (la primera vez, un mes y en la segunda ocasión, dos meses). Por lo tanto, el extremo francés, se disputaba con Cristiano Ronaldo, el duelo por el Balón de Oro. El triplete conseguido y sus buenas actuaciones con el Bayern, contrastándolo con la temporada en blanco que había cosechado el portugués, que no pudo revalidar la Liga de España y se quedó a las puertas de la Final de la Liga de Campeones, daban como favorito al francés. Finalmente, la decisión de Blatter de alargar las votaciones, favorecieron a Cristiano, que acabó como un rayo en 2013 y metió él solito a Portugal en el Mundial de Brasil 2014 tras una memorable actuación personal en el doble duelo ante Suecia en la repesca.

Una decisión cuestionada que acabó dejando en entredicho, una vez más, la elección al mejor jugador. Está aún muy reciente la elección al mejor jugador del 2010. Xavi e Iniesta se situaban como favoritos para ganar el Balón de Oro donde compartieron trío final con Leo Messi. El argentino, sin embargo, se sorprendió al recibir el premio aquella vez. Fue la temporada del triplete del Inter de Mourinho, y Wesley Sneijder, tras su fantástica temporada donde solo le faltó el Mundial para rematarlo, se situaba como el gran favorito para acompañar a Iniesta y Xavi. Finalmente, y tras la unión del Balón de Oro y el FIFA World Player, el perjudicado fue el holandés, que se quedó fuera del pódium final.

La lógica entonces era la siguiente: el jugador que se lleve el Balón de Oro tiene que ser alguno de los que han formado parte de la selección que ha ganado meses antes el Mundial. Por lo tanto, por esa regla de tres, todas las apuestan daban como favorito a un español. En este caso, el favorito era Andrés Iniesta por haber sido el protagonista absoluto —pero no el único— de la victoria de España en la Final ante Holanda en Sudáfrica. El manchego, que un año antes había sido el héroe de Stamford Bridge con el Barcelona y una pieza muy importante del buen juego del Barcelona de las Seis Copas de Guardiola, era el máximo favorito por todos. Su compañero de selección y de equipo, Xavi Hernández, también era favorito, pero su actuación, algo más discreta en la final, le apartaba del premio. Pese a ello, muchos criticaron que no diesen como favoritos a Xavi y sí a Iniesta, ya que el jugador más influyente del cambio de la Selección Española y del Barcelona era, precisamente, Xavi.  Coleccionista de títulos, el catalán, se convirtió en dos años en el referente de un equipo de ensueño consiguiendo todos los títulos posibles y convirtiéndose en el eje de un equipo que jugaba de memoria. Mejor jugador de la Eurocopa 2008, posiblemente su confirmación como un crack mundial. Mejor jugador de la Final de la Liga de Campeones del 2009 ante el Manchester United, que el Barcelona acabó llevándose por 2-0 con goles de Eto´o y Leo Messi. Para muchos aficionados, una decepción mayúscula que Xavi no acabase llevándose el Balón de Oro en 2010.

Volviendo con Iniesta, el gran favorito en 2010, la polémica sobre el Balón de Oro volvió a resurgir de sus cenizas. Muchos dicen que Platini, francés hasta la médula, influyó en las votaciones para que un español no acabase llevándose el preciado trofeo que France Football entrega todos los años. En un año de Mundial, lo lógico hasta ese momento era que ganase un jugador que había sido campeón mundialista meses antes. En 2006 sucedió con Fabio Cannavaro. Italia se impuso a Francia en los penaltis en la Final del Mundial de Alemania y el capitán de la Azurra se convirtió en el mejor central del mundo durante un mes. El tiempo necesario para levantar el Balón de Oro y el FIFA World Player en apenas tres semanas. Desbancó al gran favorito en aquellos momentos: Ronaldinho Gaúcho. Entonces, el brasileño, deslumbraba con su magia por el Camp Nou. Campeón de Europa un mes antes del arranque del mundial, el brasileño decepcionó, al igual que todo el combinado brasileño, en Alemania y acabó cediendo su trono, de manera inesperada, al central italiano.

En 2002 pasó algo parecido. Ronaldo Nazario reaparecía tras una lesión gravísima de rodilla que casi le deja sin mundial. Se discutió mucho sí estaba o no en forma para la cita mundialista que iba a disputarse en Japón y Corea del Sur. Finalmente, Scolari apostó por el mejor delantero del momento. Ronaldo acabó anotando ocho goles en aquel Mundial y Brasil levantó su quinto entorchado. Meses después, France Football le entregó el Balón de Oro y la FIFA hizo lo mismo con su trofeo, el FIFA World Player, haciendo caso omiso a lo que opinaba la opinión pública. Raúl González o Zinedine Zidane estaban entre los favoritos para levantar el trofeo. Finalmente, y en contra de la opinión de muchos, Ronaldo se llevó el Balón de Oro por realizar un mundial de cine.

El mismo criterio que se siguió en esos años, y en anteriores, ¿por qué no se siguió en 2010?, ¿hubo política de por medio? Un español, obviamente, dirá que sí. La verdad es que resultó muy extraño. Las cosas también hay que dejarlas claras: ganó Messi. Es decir, no ganó cualquiera. Pero por muy bueno que seas, si hay unas directrices, éstas hay que cumplirlas. El problema es que desde 2010 no se sabe que directrices sigue el Balón de Oro. Por lo que parece, hay algo que no se discute últimamente (excepto en 2010) y es que Cristiano y Messi tienen que estar, al menos, en la gala.

Ribèry no es el único que ha tirado piedras al tejado de la FIFA y de France Football, hay otros grandes jugadores que lo han criticado. La estrella del Paris Saint Germain Zlatan Ibrahimovic también ha dejado en más de una ocasión recados para los que organizan tal evento. El sueco, desde siempre, cree que este trofeo no vale para nada y por ello, ni le interesa estar o no entre los tres mejores.

La política vuelve a asomarse a la ventana del preciado galardón. La comparativa entre 2010 y 2014 muestra que hay bastantes similitudes, pero también hay diferencias. Para empezar, en esta ocasión no se encuentra el ‘héroe’ de la final. Mario Götze,  artífice del gol que dio el Mundial a Alemania ante Argentina, no se encuentra entre los tres mejores jugadores. Posiblemente sea correcto, al menos desde la perspectiva futbolística. Sí, marcó el gol, ¿pero eso le es suficiente para conseguir un Balón de Oro? Quizá en otros tiempos sí, hoy día, no.  Iniesta hizo lo mismo, con la diferencia que Andrés empezó titular el choque ante Holanda en 2010. Finalmente acabó siendo el héroe y el máximo favorito para ganar el Balón de Oro que acabó llevándose Messi. Leo, como ya sucedió en 2010, no es favorito para ganar el trofeo. En aquella temporada era el mejor, algo que nadie discutía, pero parecía ser que el Mundial iba a prevalecer, cosa que al final no pasó. En 2014, sin embargo, se discute su supremacía con Cristiano, no ganó nada y el Mundial lo perdió ante Alemania. Allí se encontraba Neuer, el otro finalista que, por lo visto, es muy favorito para llevárselo. A Neuer le puede pasar como a Cannavaro, con la diferencia que Neuer antes del Mundial sí era el mejor portero del mundo y el italiano no era el mejor central antes de la cita mundialista. Ganar podría ser una sorpresa, pero no sería tan descabellado, es más, muchos quieren que la racha CR7-Messi acabe de una vez. Y por último, Cristiano. Muchos dicen que en año de Mundial debe ganarlo aquél que ganó el Mundial, mientras que otros no dudan que el portugués es el mejor del momento y tiene que alzar el Balón de Oro, dejando su discreto Mundial en un segundo plano.

La pregunta es, ¿qué directrices seguirán este año? Sea cuáles sean, la polémica estará servida y presente. Platini hace poco dejó claro que lo tenía que ganar un alemán, palabras que no sentaron muy bien en el Real Madrid. El club blanco cree que hay una campaña en contra de Cristiano y que el Presidente de la UEFA debe de portarse más imparcial en estos casos. Neuer también levantó la polémica hace poco cuando fue preguntado por su posible victoria en el Balón de Oro. El portero alemán contestó: “Yo no poso en calzoncillos”. El pobre, se quedó retratado al momento cuando los medios de comunicación sacaron a la luz un spot publicitario de él, precisamente, en calzoncillos. Dicen que por la boca muere el pez. El caso de Neuer es el mejor ejemplo.

Pase lo que pase, el fútbol quedará dividido con la decisión que acabe dándose allá por enero que es cuando se conocerá el ganador del Balón de Oro 2014. Los españoles, dolidos aún por no ser reconocidos en 2010 con Andrés Iniesta o Xavi Hernández, y muchos otros aficionados, cansados de la polémica, la política y las oscuras decisiones de ‘peces gordos’ como Blatter,  pasaran literalmente de un premio que se ha ido devaluando temporada tras temporada por unas medidas algo sospechosas.

 

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