Una estrella merecida

UNA ESTRELLA MERECIDA

ÁNGEL MARTÍNEZ |  @ajmm88

ALEMANIA CAMPEONA

“El trabajo empezó hace diez años con Klinsmann”, dijo el actual entrenador teutón Joachim Löw nada más conquistar la cuarta estrella para Alemania. “El título tenía que venir, habíamos estado mejorando durante diez años. Con solo virtudes alemanas no lo hubiéramos conseguido, necesitábamos mejorar técnicamente y lo hicimos”, dijo Löw.

Las declaraciones del técnico germano hacen hincapié en el ‘nuevo estilo’ que Alemania ha impuesto desde que perdió la final de la Eurocopa en 2008 ante España. Fue a partir de ahí cuando Joachim se dio cuenta que el estilo de toda la vida de la selección germana no era suficiente, que necesitaba algo más, algo distinto. Solo España le privó de jugar la finalísima de Johannesburgo, así como una gran Italia le separó de jugar la final de la Eurocopa en Kiev en 2012.

Sin embargo, el Mundial de Brasil iba a ser el momento para conquistar viejas glorias, momentos pasados que parecían que nunca iban a producirse, pese a estar muy cerca, una y otra vez, del ansiado título.

“El trabajo empezó hace diez años con Klinsmann”, dijo Löw

Arrasó a Portugal, sufrió ante Ghana e impuso su autoridad ante Estados Unidos. El primer tramo había sido superado pero las dudas empezaron a surgir en octavos ante Argelia. Alemania ganó, pero no convenció y su favoritismo ante Francia fue a menos. Para más inri, Francia venía de hacer un inmejorable papel en la fase de grupos y apenas pasó apuros para deshacerse de Nigeria en octavos, el duelo en cuartos estaba servido.

Cuanto más complicado se puso el plantel, mejor se encontraron los alemanes y con un cabezazo de Hummels, tras una falta centrada por Kroos, Alemania se metió en su cuarta semifinal consecutiva en un Mundial. Allí, esperaba la anfitriona, esperaba la temida Brasil. La canarinha había perdido a su mejor hombre en la defensa, Thiago Silva, y a su máxima – y única – estrella, Neymar Junior. El marcador, 1-7 para Alemania, resume lo que fue el partido: un baño histórico.

Tras doce años ausente en el partido más importante del mundo, Alemania volvía para intentar buscar su cuarto entorchado. En frente una vieja conocida: Argentina. Se revivía por tercera vez en 28 años una final entre alemanes y argentinos. Las dos anteriores, México 86 e Italia 90, culminaron con una victoria para cada uno.

La final fue un partido trepidante, donde Argentina tuvo inmejorables ocasiones claras para ganar el encuentro, pero Alemania fue fiel a su estilo y creyó hasta el final en la victoria. En la prórroga, apareció un ‘suplente’ de lujo, Mario Götze e hizo el gol que vale un mundial, el cuarto para Alemania, el primero para Löw. Una estrella más que merecida.

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