LA FIFA DEBE EVITAR UN MUNDIAL BOCHORNOSO

LA FIFA DEBE EVITAR UN MUNDIAL BOCHORNOSO

Jose Antonio Pérez  | @Bolche1990

qatar-2022-copa-del-mundo

La máxima autoridad del fútbol mundial no puede ser ajena a temas como los derechos de las minorías sexuales, el derecho a la libre expresión y la democracia en los países que la integran. Qatar es una de las dictaduras más feroces de Oriente Medio. Está situada geográficamente entre países de corte semejante, en pleno estrecho de Ormuz, al sur de Irán, y rodeada por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. El poder lo detenta un rey absoluto, el jeque Hamad Al Zani, que gobierna con mano de hierro a sus 300.000 súbditos mientras permite corruptelas y una explotación a mansalva. Qatar es una nación donde hay 1.700.000 extranjeros haciendo suntuosos negocios, en un país que además de ser cuna de enormes edificios costeados por multinacionales, es un paraíso fiscal. La ONU y diversas organizaciones internacionales así lo constatan.

Amnistía Internacional ha denunciado en múltiples ocasiones la violación sistemática de los derechos humanos en este país. Así, en su informe de 2010, se hizo eco de la discriminación brutal que se ejerce sobre la mujer, el abuso y explotación de trabajadores migrantes, y la imposición de condenas de muerte que, en muchos casos, se ejecutaron con flagelaciones. Podemos citar muchos otros datos para seguir perfilando el cuadro de una dictadura, la qatarí, poderosa aliada de Occidente. Y es que junto a sus vecinos saudíes, son aliados militares de los EE.UU y la OTAN en sus luchas de intereses con otra dictadura de la zona, la iraní.

La FIFA erró al adjudicar el mundial a Qatar. Erró además doblemente: En primer lugar, porque un mundial de fútbol es un enorme (tal vez el mayor que existe) escaparate para el país que lo acoge. Decenas de naciones se pelean cada cuatro años para poder ser la sede sobre la que gravite el deporte que más seguidores arrastra en el planeta, y la FIFA tendría que haber pensado en ello. Pero además, el error es también deportivo. Basta con echar un vistazo al climograma de esta página, y comprobar que entre los meses de junio y septiembre no hay precipitación alguna en su capital, Doha. La lluvia durante el verano es un milagro de Alá para sus lugareños. Además, la temperatura promedio del mes de julio es de 35 grados.

Como el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, reconociera en septiembre del año pasado, “es un error creer que se puede jugar en Qatar durante el verano”. La solución que se plantea a este problema del clima es casi la única posible si se quiere mantener esta sede mundialista: trasladar la cita al invierno, concretamente al mes de enero, con temperaturas medias de 17 grados y precipitaciones escasas, pero al menos existentes, que palien las tormentas de arena y otros fenómenos atmosféricos que pondrían más trabas si cabe a la práctica del fútbol.

Jurando a Dios, que erigió el cielo. Este es el lema de Qatar, y así deben encontrarse algunas autoridades de la FIFA ante la posibilidad de que las ligas europeas se nieguen a cambiar sus apretados calendarios para poder guardar un par de meses en invierno, lo suficiente para preparar la cita mundialista y jugarla. Durante los meses de diciembre y enero, equipos como Real Madrid, FC Barcelona, Bayern de Munich, Paris Saint Germain o Manchester United verían paralizadas todas sus competiciones, tanto domésticas como europeas. Esto supondría una enorme merma de ingresos publicitarios y televisivos, amén de los provenientes de abonos y entradas. Y es que si se atrasa dos meses la competición, se acabarían disputando partidos de fútbol en España durante los meses de junio y julio, atrasando a su vez la pretemporada de la campaña siguiente y esbozando cuadros del tamaño de ver disputarse un partido en Sevilla o en Valencia a 40 grados. ¡Volvemos al calor! Suprimimos los golpes de calor de los espectadores y jugadores de Qatar para trasladarlos al sur de Europa. El plan B de Blatter hace aguas por todos lados.

Sólo los países sudamericanos verían con buenos ojos el traslado de la cita mundialista al invierno, que para ellos no es tal. Y es que en enero es pleno verano en países como Uruguay, Brasil o Argentina. Muchos trabajadores de esta región del mundo tendrán vacaciones durante febrero y podrán disfrutar como nunca en sus vidas de un mundial de fútbol. Sin embargo, otro factor entra en acción. Si precisamente se pretende potenciar a los espectadores latinoamericanos para que puedan vivir un mundial de ensueño, los precios de los vuelos deberán ser reducidos sensiblemente de aquí al año 2022. Y es que, por poner un ejemplo, un vuelo de ida y vuelta desde Río de Janeiro, en Brasil, hasta la capital qatarí, durante el primer mes del año, asciende hasta los 2.400 euros. Precios similares si el viajero sale desde un aeropuerto europeo.

Si nos encontramos por un lado con que la población autóctona del país vive reprimida y explotada, la población extranjera es en su mayor parte ficticia, dado que muchos evasores fiscales se inscriben allí para pagar menos impuestos, y el coste del viaje es prohibitivo para la mayoría de la población mundial, el resultado es evidente. Sólo aquellas personas con un capital abundante, es decir, sólo una minoría de ricos, podrá viajar desde lugares distantes para disfrutar de vivir en directo un partido del Mundial de 2022. Un insulto al fútbol y a sus valores de hermanamiento y afianzamiento de los valores culturales de todo el planeta.

La FIFA, posiblemente presionada por lobbies financieros y multinacionales, cometió un grave error al conceder al país qatarí el Mundial de 2022. Blatter debe solucionar la enorme papeleta que la federación internacional del fútbol tiene ante sí, y hacer realidad el eslogan que tanto hace pregonar en los torneos internacionales: RESPECT. Respeto a los aficionados del fútbol, a los deportistas, a los derechos humanos y las minorías tan perseguidas en la dictadura de Qatar, así como a los valores culturales que debe defender una asociación como la FIFA. Respeto, en definitiva, al fútbol y a la propia historia de los mundiales.

En dos años se cumplirá el 80 aniversario de las Olimpiadas de Berlín. Ese acto sirvió para “humanizar” al régimen nazi y darle una enorme propaganda, que ayudó a seguir arrinconando a los judíos mientras vendían al exterior un régimen autoritario pero garante de la seguridad y las libertades. Que no se repitan errores pasados, que el fútbol sea el escaparate de la Humanidad, como ha sido, es, y no debe dejar de ser. Por todo ello, Qatar no puede acoger los mundiales del año 2022.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s