MERHABA ARED KERDALEQDEM (Bienvenidos a la tierra del fútbol)

MERHABA ARED KERDALEQDEM (Bienvenidos a la tierra del fútbol)

Tras más de tres años desde su elección como sede de la Copa del Mundo de Fútbol de 2022, Qatar sigue siendo cuestionada a pesar de ser uno de los países con mayor poder económico y energético del mundo.

Francisco Gutiérrez  |  @Gutierrez_Recio

Boceto de campo futuro en Qatar | FOTO: http://tiempoxtra.com/
Boceto de campo futuro en Qatar | FOTO: http://tiempoxtra.com/

El mundo árabe tiene algo que lo diferencia y lo hace peculiar si lo comparamos con el resto de zonas del mundo. Normalmente las personas no seríamos personas si no tuviésemos nuestro punto quisquilloso, criticón, y pejiguero al estilo de Ramos Marcos, inventándonos penaltis y fueras de juego en la vida y buscando el punto débil del adversario. Nos gusta buscar las cosquillas y sacar lo mejor de nuestra casa y lo peor del enemigo, o si no que se lo digan a los míticos Maradona o Mono Burgos, o a los espartanos de ahora llamados Pepe, Balotelli o Luis Suárez.

Nos gusta jugar y al jugar nos gusta jugar al límite, aunque eso a veces nos haga caer en reiteraciones. Ya se sabe, en el fútbol las reiteraciones son pagadas con advertencias y las advertencias, depende de qué colegiado son pagadas con la cartulina amarilla o con la granate, pero como dice el refrán, el que juega con fuego con fuego se quema.

Llega febrero de 2010, la FIFA se reúne para designar a los países que albergarán la Copa Mundial de Fútbol de 2018 y 2022 y como si de un cuadro impresionista se tratase, allí aparece en un telón de fondo el Comité Ejecutivo de la Federación Internacional (FIFA) y en el centro, a todo color, con tonalidades pasteles pero llamativas la cabeza visible, el Presidente de la institución Joseph Blatter.

Hasta aquí todo bien, parece ser una reunión de las habituales a las que la FIFA nos tiene acostumbrados, y la verdad es que se repitió la misma historia de siempre, como si de un cómic de Mortadelo y Filemón se tratase. Empezamos por el Mundial de 2018, y entran en el bombo España-Portugal, Holanda-Bélgica e Inglaterra, hasta ahí todo normal, y aparentemente todo predecible, pero Ibáñez en sus historias siempre se guardaba un as en la manga, y en esta ocasión Blatter se guardaba un póker de ases soviéticos que romperían la mano que llevaban los jugadores del sur y el oeste europeo. Rusia salía a la palestra. Esto fue en 2010, ahora bien, habría que preguntar a Blatter si a día de hoy, la Portugal del Balón de Oro de 2013 y la España de la estrella dorada del Waka-Waka de 2010 no tendrían posibilidades de salir del sobre blanco de la FIFA. La verdad es que cuesta creerlo, pues dicen que el fútbol no es justo, y si hablamos a nivel mundial el fútbol deja de ser hasta predecible, y a lo mejor la selección que entrena Fabio Capello y la sociedad rusa que están construyendo entre Yanukovich, Putin y un sinfín de actores que detrás de las bambalinas se esconden y que en el momento más oportuno saltan al terreno de juego, puede que hasta se hubiese hecho a día de hoy con el Mundial.

Y para 2022 se elige a Qatar. Ya se sabe que el fútbol es política, y a día de hoy hasta la política es fútbol y más de un ministro se tira a la piscina pidiendo el ojo de halcón para reclamar un penalti que ni el ojo de Robinson ni Canal Plus pueden ver, pero que ellos intentan vender a la sociedad, pero eso es otra historia. El fútbol es política porque tradicionalmente la Copa del Mundo de Fútbol ha ido rotando de países europeos a países Americanos y Asíaticos y viceversa.

En 2022 la alineación que sacó la FIFA fue igual de arriesgada que la que sacó el mítico Mané en el Westfalenstadion de Dormunt en la final que disputó el Deportivo Alavés contra el Liverpool de Michel Owen. En aquella ocasión el colectivo vasco saltaba con jugadores como Herrera, Astudillo, Iván Alonso o Jordi Cruyff, mientras que Blatter sacó a la palestra a los suplentes como Corea del Sur, Japón, Australia y EEUU. El motivo por el que el Deportivo Alavés, aun jugando como nunca perdió el partido, fue el mismo por el que EEUU aun comprando todos los boletos para ganar el Mundial de 2022, lo perdió a última hora y se lo llevaron los árabes; el talonario.

Evidentemente no se pueden comparar los fondos económicos del Deportivo Alavés de 2001 con el equipo estrella de Londres de ese mismo año, en la moneda está la diferencia, pues en dos ocasiones el Liverpool te llega con jugadores de talla mundial y te hace dos goles. Por esa misma razón, no se pueden comparar la creatividad y el buen hacer de EEUU con la delantera de cheques y de jeques de un país tan poderoso como Qatar. Los millones le dieron la UEFA al Liverpool y los petrodólares le dieron el Mundial a Qatar.

Preguntemos a un futbolista, cuya situación económica no es demasiado boyante o que ya tiene su carrera profesional en el descuento si prefiere fichar por el Alavés o por el Liverpool, si prefiere jugar en Qatar donde el fútbol es un negocio más a la altura de las empresas hoteleras, turísticas, de construcción e incluso de los camellos, o de lo contrario jugar en EEUU donde el futuro del fútbol se tambalea a la sombra de otros deportes como el beisbol, el rugby o  el golf.

Pues lo mismo le ha sucedido a  Blatter y al Comité de la FIFA. Qatar es un garante de éxito. Qatar es un país que destaca por su franca economía sostenible, por su desarrollo turístico y su emergencia energética, puesto que es la tercera reserva mundial de gas natural y una de las mayores potencias energéticas y petrolíferas. En Qatar no se pagan impuestos, el dinero va y viene y hay que gastarlo. Qatar es el decimonoveno país más pacífico y de mayor seguridad del mundo, ya que a pesar de la ingente cantidad de atentados y sucesos terroristas que invaden las portadas de las secciones de internacional de los periódicos cada día, las medidas de control y seguridad en un país donde un emirato absolutista se presenta como la máxima autoridad, es elevadísima. En materia de comunicación más aún, pues Qatar se posiciona como nexo de unión entre los estados musulmanes y el resto del mundo, además de contar con una de las principales plataformas de comunicación en el mundo árabe, y por no decir que de todo el mundo, porque hablar de un medio islámico de referencia es hablar de Al-Jazeera, y éste con la gran cantidad de dispositivos con los que cuenta, sumado a las grandes inversiones que los jeques y otros “señores del turbante” podrían realizar para dar cobertura a un acontecimiento tan importante como una Copa Mundial de Fútbol, serían espeluznantes.

No se cree en la posibilidad de un cambio de sede. Si acontecimientos tan devastadores como la II Guerra Mundial no pudieron acabar con el acontecimiento futbolístico estrella, ni tan siquiera en Argentina setenta y ocho, es de extrañar que Qatar se viese afectada por un cambio de turno de la partida a última hora.

Si nos paramos a pensar, cualquier argumento que surgiese como destructor de la propuesta qatarí sería suspendido fácilmente. Se ha hablado mucho de la climatología, de las elevadas temperaturas que acoge el país islámico cuando llegan los meses del torneo futbolístico, donde en pleno verano se superan los cincuenta grados centígrados. Pero el Comité de Fútbol de Qatar ha asegurado que combatirá sus elevados climas caloríficos con medidas de enfriamiento ecológicas en sus estadios a base del empleo exclusivo de la energía solar, es decir, sería como jugar un partido de fútbol en el Charco de la Pava sevillano en pleno mes de agosto, cuando el estío está en su máximo esplendor y las chicharras sudan y en lugar de cantar lo que hacen es silbar para pedir un granizado de cebada, pero lo hacemos con una bolsa de hielo en la cabeza.

Si algo tiene Qatar es que ha sabido formarse una buena cantera y cubrirse las espaldas antes de jugar la Champions Leage, es decir, que antes de animarse a aparecer a última hora en las elecciones a sede del Mundial de 2022 ya ha organizado y con gran éxito otras competiciones mundiales de la talla de los mundiales de Fórmula I, el Mundial de Fútbol Sub-17 de 1994, el Máster de Tenis de Qatar, el Mundial de Motociclismo en el circuito de Losail, los Juegos Asiáticos de 2006 o el futuro mundial de Balonmano del año 2015. Sin duda, lo que le faltaba a Qatar es el deporte rey.

Para el jeque qatarí el deporte rey no es el fútbol, es el petrodólar, el negocio, el éxito, la fama, el prestigio internacional, el reconocimiento político y la publicidad del país y de su empresa particular, y si para ello hace falta regar una planta con agua dorada procedente del Nilo pues se va a pata coja si hace falta a por ella, pues en Qatar una inversión millonaria es sinónimo de una fortuna abismal como recompensa.

Tener el Mundial de Fútbol de 2022 también ayuda a la FIFA, y no sólo en términos económicos. Esto ayudaría a que un país que ha visto a jugadores de la talla de Romario, Raúl González, Pep Guardiola, Frank de Boer o Michel Salgado hacer sus últimos regates y cambiar sus ingeniosas bicicletas futbolísticas por oasis hogareños, vuelva a resurgir de sus cenizas y pueda hacer de Qatar y de la Liga de las Estrellas, que es el nombre que recibe el Campeonato Nacional de Liga de Qatar, una competición digna de aparecer en los mejores videojuegos futbolísticos, a la altura de las grandes ligas europeas.

Hace unos años era impensable ver a una marca qatarí en las camisetas de uno de los mejores equipos del mundo como es el FC Barcelona, y un ejemplo más de que el fútbol es política y de que la ética no importa cuando el dinero está de por medio es ver cómo al club catalán le desembolsan grandes cantidades de dinero simplemente por llevar en sus camisetas “Qatar Fundation”, y a la vez dona ingentes cifras de capital en ayuda a UNICEF, aunque los gananciales del club azulgrana superan a sus pérdidas caritativas, por lo que el negocio queda salvado.

Hace unos cuatro años, llegaba el máximo jeque qatarí a España, el Señor Hamad Bin Khalifa Al- Thani, que se ha ganado la confianza de varias federaciones internacionales a base de sus inversiones económicas, y que se hizo con el control de la mayor parte de las acciones del Málaga CF, haciendo del club de la Costa del Sol un equipo renovado y competente en Europa. El problema está cuando los “Señores del Turbante”, como han sido bautizado más arriba, se cansan de este oasis fiscal en el que destinar su tiempo y su dinero, y lo descuidan y lo dejan a la deriva de deudas, impagos y decadencia.

En Qatar es casi imposible pensar que esto pueda llegar a suceder, pues la construcción de los estadios de fútbol que acogerán los partidos de la máxima competición futbolística ya están en marcha. Hasta un total de doce estadios, de una media de 45.000 espectadores se levantarán entre las arenas qataríes como palmeras y oasis en mitad de un desierto. Pero claro, aquí entran en juego otros aspectos como que todo esto viene deparado por un incumplimiento de los derechos laborales de los trabajadores, por un abuso contra la libertad de los obreros, por unas materias primas que no pasan controles de supervisión y por otros aspectos en los que el petrodólar se tambalea y donde la ética intenta regatearle, pero finalmente, los “Señores del Turbante” siempre logran apostar a camello ganador y marcan un gol a la FIFA en el último minuto del descuento. Qatar 2022 es una clarísima apuesta de 10 contra 1.

Y ahora, hay que acabar preguntándonos con tono irónico y sarcástico, pero a la par con semblante de ciudad del vigente campeón de la Copa Mundial de Fútbol. ¿Para cuándo Sevilla sede del Mundial? Pues habrá que esperar a 2024 para presentar el proyecto de ciudad del fútbol, donde nos faltarán millones y millones de dólares, donde las obras no llegarán a alcanzar el lujo arábigo, y donde el Estadio de la Cartuja sería por primera vez una obra de más utilidad que para albergar oficinas y conciertos de música rock. Pero por lo demás todo perfecto. No hay nada que envidiar a Qatar 2022. Clima asfixiante en verano, 45º grados a la sombra, puestos improvisados de cerveza helada sobre papeleras, coches y bancos en cualquier plaza a la sombra de un olivo, sevillanas guapas, tradición futbolística y ciudad de conexión con aire y mar con el resto del mundo. Solo esperemos, que Juan Ignacio Zoido o aquel que lleve el cetro de Fernando III por aquellos años, invite a los acalorados “Señores del Turbante” accionistas de la selección Qatarí a un “Relaxing Boquerón en Adobo in José de Velilla street”.

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